DESDE LONDRES

El otro resultado de Inglaterra-Uruguay: "Despertate ahora o dormí para siempre"

Quién sabe si no fue el Destino el que marcó el match Inglaterra-Uruguay del pasado miércoles en Liverpool. Porque este es un momento en donde las dos escuadras, otrora parejas, hoy parecen deslizarse en direcciones opuestas. Tal vez fue una forma del Destino de gritarle al Uruguay: «Despertate ahora o dormí para siempre».

Dentro de tres meses, los dirigidos por Sven Goran Eriksson pueden alcanzar la sublime altura de un campeonato mundial FIFA por segunda vez en su historia. Mientras que Uruguay puede caer todavía más bajo. Mucho más bajo.

Desde hace dos décadas, el fútbol inglés está embarcado en una reestructura para mejorar sus resultados deportivos y sociales, que viene siendo dura y lenta. Existen soluciones estructurales que pueden ser aplicadas al fútbol uruguayo. Llegó la hora de admitir que tenemos que aprender de otros sistemas, como otros aprendieron del nuestro hace casi 100 años.

Lo más importante es no tenerle miedo a la democracia y a las leyes. Esta es la plataforma en que se deben plantear y discutir las soluciones. Lo que provenga de influencias corruptas o secretas, no puede ser considerado. Las soluciones deben ser planteadas públicamente. Las propuestas a puertas cerradas no van a funcionar.

No hay ninguna duda de que el fútbol es una actividad comercial independiente. Pero tampoco podemos olvidar que es también parte de la identidad nacional. Cualquier solución tiene que considerar ambos parámetros.

Hay un punto en donde los dos intereses se unen. El factor más importante en cualquier actividad comercial es el cliente, que es el público. Este, a no olvidarlo, es el que compra las entradas a los partidos y las camisetas. Pero el factor más importante en la identidad futbolera del país es, justamente, también el público, o sea, el tan manoseado «pueblo».

En los últimos años parece que el «cliente» es otro: son los clubes europeos. El público uruguayo quedó en el camino porque no tiene plata. Ya no cuenta. Grave error. El uruguayo es el que alimenta a los botijas que juegan los deportes del país. Soluciones que no acepten los dos parámetros están destinadas al fracaso.

 

LOS POLITICOS. En Inglaterra no existe la peligrosa costumbre de utilizar entidades futboleras como trampolín político. La conducción del deporte del balopié es puramente una actividad de pasión futbolera y debe ser administrada como tal. La política no tiene ninguna cabida en la actividad deportiva, salvo cuando las cosas van mal y afectan la imagen del país o los intereses del público. El gobierno es el representante del pueblo y no de los clubes de fútbol.

 

LA CONDUCCION. Inglaterra padeció de mala conducción durante décadas y sólo en los últimos veinte años progresó en materia organizativa. Los clubes estaban pésimamente administrados, los estadios eran viejos y peligrosos, la Asociación de Fútbol (FA) era un caldo de corrupción administrativa, producto de décadas de malversaciones. Además, las hinchadas participaban en batallas campales en las calles aledañas a los estadios. Ante presiones del gobierno, de la policía y de la prensa, la FA tuvo que poner su casa en orden.

 

LAS SOLUCIONES. Se eligen presidentes de intachable conducción social y futbolera, con buena trayectoria profesional, de reconocida transparencia contable y de experiencia administrativa. Se crearon leyes internas en contra de «avergonzar la reputación del fútbol inglés» y que es donde se investiga la corrupción, monopolios, nepotismo, clientismo, las actitudes de las hinchadas y la imagen social del futbolista profesional como ejemplo a la juventud. La Football Association castiga severamente con multas, suspensiones o pérdidas de puntos a los transgresores. Tanto en Europa como en Inglaterra, la actividad de los dirigentes, técnicos, agentes y representantes de jugadores está severamente vigilada, ya que da lugar a corrupción y/o explotación del individuo.

 

EL NUMERO DE CLUBES. Si hay diferencias muy grandes entre la riqueza de los cuadros, se desvirtúa la competencia deportiva.

Hay que buscar que los que trabajen duro puedan mejorar su competencia y ascender a los planos deportivos más altos.

La FA inglesa distribuye sus ganancias a través de programas en todas las subdivisiones.

 

LAS DIVISIONALES. Las cuatro más importantes en Inglaterra son: Liga Premier, con 20 clubes y luego Liga Campeonato, Divisional Uno y Divisional Dos, con 24 entidades cada una.

En total, 92 clubes, con sistemas de ascensos y descensos.

La liga Premier fue creada durante los años 80 para disminuir sus integrantes, levantar el nivel de calidad del juego y para ventas de TV. La Premier se transformó en una de las ligas más prestigiosas del mundo.

 

LOS JUGADORES. Una entidad independiente, gremial, que nuclee a todos los jugadores uruguayos adentro y afuera del país, y que negocie derechos y responsabilidades es fundamental.

Pero esa entidad no puede estar al servicio de intereses partidarios o empresariales arbitrarios.

 

LAS COMPETENCIAS. Inglaterra tiene tres campeonatos de tipo nacional. El Premiership, que nuclea a los 20 mejores clubes del país, con tres que van al descenso.

La Copa FA, que es una especie de ‘todos contra todos’ de las divisionales, por eliminación, y que el año pasado incluyó a 647 clubes asociados, de todos los tamaños.

La tercera competencia es la copa ‘Liga’ que nuclea los mejores 92 clubes. Las tres copas se juegan en simultáneo y el público puede seguir distintas etapas según la chance de cada equipo.

 

EL ASPECTO SOCIAL. El fútbol es muy importante para el espíritu del país y la vida de Inglaterra. No es solamente una práctica comercial. La conducción del fútbol es un reflejo social del país. El gobierno, a través del Ministerio de Deportes, mantiene un ojo vigilante, representando los intereses del pueblo y las hinchadas. Además, el fútbol no es el único deporte con apoyo popular y otros también buscan reconocimiento y programas oficiales de inclusión deportiva.

 

LA SELECCION NACIONAL: Es el pináculo deportivo del país. La FA tiene la obligación de manejar los intereses nacionales consciente de que es el pueblo el último beneficiado. Toda la vida del país se detiene, cuando juega la escuadra dirigida por Sven Goran, capitaneada por Beckham. *

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