Llegaron los campeones del mundo
Con una nutrida recepción, arribaron ayer al aeropuerto de Carrasco los flamantes campeones del mundo, los chicos de Juventud de Las Piedras, que se fueron en silencio, con muy pocos augurios de éxito y sin embargo regresan con la gloria a cuestas, con un reconocimiento de parte de los italianos, que sorprendidos, vieron cómo este ignoto equipo uruguayo, «desbancaba» entre otros, a grandes instituciones como la propia Juventus, equipo al cual los medios italianos -antes de la final-, ya le aseguraban el cuarto título de la categoría.
Pero como en 1950, contra todos los pronósticos, once uruguayos dieron vuelta la historia y fueron campeones. Ayer, tras varias horas de festejo, abrazos y lágrimas emocionadas en el rencuentro con los familiares, la larga caravana que transportaba a los campeones recorrió avenidas hasta llegar a Las Piedras, donde se vivieron momentos de suma algarabía que quedarán en la memoria de todos los pedrenses (ver pág. 37).
Julio Ribas está llamado a «hazañas», por lo que nuevamente su nombre surge entre los técnicos más codiciados. Al arribo a Carrasco habló con LA REPUBLICA, señalando que este equipo para muchos «seguramente no iba a tener posibilidades, pero este equipo desconocido de Uruguay terminó siendo campeón; son esas cosas son maravillas que quedan por el resto de la vida».
El técnico añadió que lo más grande que queda de todo esto «es la alegria de esta gente que vino acá es por el amor que le tiene al club y a la ciudad ya que hoy se está hablando en todo el mundo de este equipo sudamericano, el primero en salir campeón del mundo en 58 años de dicho torneo».
Según Ribas este título debería «marcar un hito» para nuestro país, al tiempo que indicó que «si hay un equipo como Juventud que fue campeón ganándole a los mejores de Europa, capaz que algún jugador también podamos aportar para la Selección uruguaya».
A juicio del técnico campeón, el título no le sorprendió porque «lo soñamos, lo quisimos, desde el primer momento soñábamos con esto, a tal punto que ser segundos, para nosotros significaba ser últimos».
Ribas festejó el gol de la final por partida doble, como técnico y como padre (Sebastián Ribas hizo el gol en la final), pero subrayó que tenía «26 hijos, que son los jugadore, así que estoy orgulloso de tener 26 hijos campeones del mundo».
Finalmente reconoció que es su mejor momento «desde que soy entrenador. y si bien hace 5 meses que entreno a Juventud, he tenido la fortuna de lograr 14 campeonatos en todos los clubes que dirigí.
De ahora en más hay que seguir de la misma manera ya que un triunfo no te puede cambiar la filosofía de trabajo. El resultado es mucha felicidad y además saber que si se sueña y se cree, se puede llegar». *
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