Marcus Grönholm metió la primera
La septuagésima cuarta edición del Rally de Montecarlo culminó con la victoria de Marcus Grönholm (décimo novena de su exitosa trayectoria en el rally mundial), concretando de esta manera un impecable debut con su nuevo equipo, tras una carrera que tuvo como gran protagonista a Sébastien Loeb con el Citroën Xsara preparado por el equipo belga Kronos Racing.
El piloto francés fue el líder del rally hasta la sexta prueba especial (última de la primera jornada) cuando una salida de ruta lo dejó fuera de la clasificación.
El actual bi campeón mundial venía dominando las acciones, pero al llegar a un tramo en el cual había una placa de hielo en la superficie de la ruta, perdió el dominio de su auto, quedando fuera de carrera.
Aprovechando los beneficios que otorga el reglamento, mediante la modalidad de «SupeRally» Loeb volvió a la competencia en la siguiente etapa, con una penalización de cinco minutos por no haber completado el recorrido total de la primera jornada.
En el curso de la primera etapa se produjo el abandono de otro de los grandes candidatos: Petter Solberg se vio obligado a desertar del rally debido a la rotura del motor de su Subaru Impreza, causada por una pérdida de aceite.
Favorecido por el abandono de Loeb, Grönholm pasó a dominar la clasificación al final de la primera jornada y ya no abandonó más la posición de privilegio hasta el final de la competencia.
En el curso de la etapa inaugural (disputada al norte del río Var) se produjo una fuerte protesta de un sector de agricultores franceses, los cuales procedieron a bloquear el camino con animales, maquinaria y vehículos, provocando importantes trastornos a la organización, obligando inclusive a anular la tercera prueba especial del día.
Al cabo de las seis primeras pruebas especiales, Grönholm comandaba la clasificación con una ventaja de un minuto y veinticuatro segundos con respecto a su escolta, el australiano Chris Atkinson (Subaru Impreza), mientras que el tercer lugar era para Toni Gardemeister (Peugeot 307) a tres segundos del escolta.
Gilles Panizzi llevaba su Skoda Fabia hasta la cuarta posición, cumpliendo una muy destacada labor, seguido por el Peugeot 307 de Manfred Stohl y el Fabia de François Duval.
Loeb comienza a descontar
La segunda etapa del rally también constó de seis pruebas especiales y sin lugar a dudas que la nota más destacada fue la tarea desarrollada por Sébastien Loeb quien tras la penalización impuesta quedaba (al iniciarse la etapa) en octavo lugar, a casi cuatro minutos del líder.
El accionar del piloto galo fue excepcional, comenzando una frenética persecución de sus rivales, con la firme intención de llegar lo más arriba posible en la clasificación final.
El avance del francés fue avasallante, y al culminar la jornada ya se ubicaba en la cuarta posición, concretando de esa manera una remontada espectacular que iba a tener un final sumamente provechoso para sus intereses.
En el curso de esta segunda etapa debió anularse la décimo primera prueba especial debido a que no ofrecía las condiciones mínimas de seguridad por la enorme cantidad de aficionados, los cuales prácticamente invadían la ruta.
Marcus Grönholm continuaba como sólido líder, escoltado por Toni Gardemeister quien seguía enfrascado en una durísima batalla con Manfred Stohl.
Pero a su vez, ambos veían como Loeb seguía descontando ventaja tramo a tramo.
De los más de dos minutos y medio que separaban a Loeb de Gardemeister al comienzo de la etapa, la diferencia ahora se situaba en poco más de treinta y seis segundos.
Contundente triunfo de Grönholm
Ajeno a lo que acontecía a sus espaldas, el finlandés se limitó en el curso del último día de carrera a mantener su ventaja, acabando el rally con más de un minuto de ventaja con respecto a su escolta.
De esta manera, Marcus Grönholm concretó un exitoso debut a bordo del Ford Focus del equipo oficial, demostrando una vez más sus excelentes dotes conductivas.
Y finalmente Loeb pudo concretar su tarea de la mejor forma posible, ya que en esa tercera etapa logró superar a Stohl y a Gardemeister, llevando a su Xsara hasta el segundo escalón del podio, en una fantástica remontada que le permite iniciar el torneo con muy firmes posibilidades de cumplir con su objetivo. retener la corona mundial lograda en las dos temporadas anteriores.
Gardemeister (con el 307 del Astra Racing) tuvo que conformarse con la tercera posición final, a quince segundos de Loeb, mientras que Stohl se ubicó en el cuarto lugar, a diecinueve segundos del finlandés.
El piloto austriaco tripuló un Peugeot 307 del equipo Peugeot Norway, que no es otro que la escuadra francesa Bozian Racing.
La quinta posición fue para el francés (ex Fórmula Uno) Stéphane Sarrazin con el Subaru Impreza, seguido por su compañero de equipo Chris Atkinson y por Mikko Hirvonen con el segundo Ford Focus oficial.
Los españoles Daniel Sordo y Xavier Pons (ambos con Citroën Xsara) llegaron en octavo y noveno lugar respectivamente, mientras que Gilles Panizzi debió conformarse con el décimo puesto, ubicación que no condice con la labor desarrollada por el piloto francés con el Skoda Fabia. *
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