El festejo no pudo ser completo
Más allá de los méritos de Biguá, mostrando una solidez determinante como equipo para encarar el cierre del partido, a Aguada se le vuelve a escapar un partido que lo tenía controlado hasta los 3 minutos del último cuarto, cuando ganaba por 71 a 64. Pero otra vez careció de una falta sorprendente para discernir el trámite ofensivo en los minutos finales, donde no pesó Osborne, lejos de su zona influyente, tampoco tuvo una buena lectura desde el traslado con Fernando Martínez, que se fue por quinta falta sobre el final, padece el aporte de un sustituto de Mauricio González, y Losada fue controlado. A esto si se le suma el aporte en cuentagotas de Charquero y la dependencia de Pepusa Pérez, Aguada va a seguir corriendo riesgos en los cierres de juego.
Biguá no tenía aporte ofesivo, Osimani se había cargado con tres faltas por salir a buscar a Martínez, Rovira fue al desgaste con González y se olvidó del aro rival por lo que todo quedó expuesto al aporte de Owens, Taylor y buenos minutos de Szczygielski. Por eso Aguada contó el primer tiempo, pero quedaban 20 por jugar, y ahí sufrió un revés de 53-35 en contra. Esto fue porque Biguá encontró un aporte sensacional de Marcelo Pérez que arrimó 16 (2 triples), pero además tuvo la seriedad de Taylor debajo del cesto para sumar de a dos, la clase de Osimani en la conducción, anotado, descargando y cinco puntos claves del Sapo Rovira (2 libres, un triple) para igualar el juego en 73. De ahí en más todo fue de Biguá en otra demostración de superioridad y clase para quebrar un juego complicado, pero además ante un Aguada desconcertado, perdido, cometiendo faltas fuera de contexto, malas selecciones de tiros pero sobretodo bien defendido. Biguá ganó el partido con clase, Aguada mostró otra vez enormes problemas para encarar un cierre de juego y no es la primera vez.
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