Veinte años después del padre
Alberto «Betito» Acosta estaría llegando a Nacional exactamente dos decenios después de que su padre defendiera la misma camiseta, en un pasaje sin demasiado destaque. Juan Alberto Acosta llegó a los tricolores en un momento de magros resultados en la historia del club, allá por 1984, por lo que no pudo demostrar todo el talento y las virtudes que lo adornaban como un volante «mixto» de largo tranco y excelente trato de pelota.
Después de jugar nada menos que en el Real Madrid (había sido el último uruguayo hasta la llegada de Diogo y García) en las temporadas 82/83, Acosta llegó a Nacional y durante 1985 jugó Campeonato Uruguayo y la recordada «Copa de Oro de los Grandes», en la que le anotó un gol a Peñarol, mientras por el torneo local le había convertido a River Plate, Rampla Juniors y Defensor.
A fin de año quedó en libertad de acción, y sorprendió al año siguiente, cuando pasó a jugar en los carboneros. *
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