En 35 años… son mucho más que ocho
–¿Cómo está viviendo estos 35 años de Estadio 1?
–Muy emocionado y debo confesar que he recibido sorpresas de gran calibre y de todo tipo en estos días y de lugares imprevisibles. Por lo cual aumenta la emoción permanentemente.
–Y haber ingresado al Guinness en su momento, también debe tener un significado especial en lo personal.
–Debo confesar que esa gestión la realizaron mi hija Claudia y mi secretaria Alicia Fernández, enviando semana a semana todo lo que el Guinness reclamaba, tras una solicitud inicial que hizo mi hija por su cuenta. Y eso trajo como consecuencia que realmente lo confirmaran, por lo que ese pergamino que me enviaron tiene un altísimo valor afectivo y al mismo tiempo de proyección a través del tiempo.
–¿Recuerda el primer programa, pese a los años que lleva en el aire?
–Lo recuerdo como si fuera hoy. Tuvimos de invitados a José María Codesal, «Pulpa» Echamendy, Roque Gastón Máspoli y Miguel Restuccia. Precisamente hace algunos días cuando le fuimos a hacer una entrevista a Don Restuccia para recordarlo se emocionó de tal forma que me transmitió esa emoción a raíz de que es el único que vive de esos primeros invitados de Estadio 1.
–Debe considerar su programa casi como un hijo más.
–Sí, claro, pero además agrego que es un hijo con muchos hermanos, porque cada uno de los periodistas que han pasado por Estadio 1 lo reconocen, salvo alguna excepción que se dirigiera al programa con cierto resquemor.
–Seguramente debe ser motivo de orgullo haber enseñado a una cantidad de periodistas que hoy ocupan lugares privilegiados en el espectro deportivo nacional.
–Realmente me llena de satisfacción ver el espectro periodístico hoy y recordar que muchos de los periodistas que con nosotros comenzaban con sus «balbuceos y gateos» hoy son figuras relevantes de la actividad periodística de este país. Pero también hay otros veteranos que llegaron para prestigiar el programa y eso también es motivo de satisfacción.
–Para nadie es desconocida su posición en cuanto a la estructura actual del fútbol. ¿Usted se considera que está en la otra vereda que la gran mayoría?
–No sé si estaré en la vereda correcta, pero es seguro que estoy en la vereda en la cual uno tiene libertad de expresión y de opinión, lo cual es fundamental para lograr el periodismo de nivel. Por ejemplo, un día los periodistas uruguayos recibimos la severa crítica desde Estados Unidos, por parte de Jorge Gestoso de CNN, quien calificó nuestro periodismo de cuarta, a lo cual él se constituyó en periodista de quinta, porque cuando Bush ganó la presidencia ninguno de ellos habló una sola palabra de la estafa que habían hecho en la Florida. Reitero, nosotros tenemos libertad de opinión para lograr un periodismo de nivel.
–Para muchos, el fútbol uruguayo prácticamente se ha diversificado en casalistas y no casalistas. Desde su punto de vista ¿es así?
–El hecho de estar en una vereda u otra es de carácter circunstancial, y ya vendrán tiempos mejores en los cuales este tsunami del fútbol uruguayo debe llegar al lugar que corresponde. Hay algunos que están siendo beneficiados a través de prebendas de carácter de posición o económicas, lo cual es muy lamentable para algo tan importante como el fútbol uruguayo. Hay quienes hablan de los millonarios del fútbol uruguayo, pero nadie habla de los 3.000 sumergidos que pululan y van de un lado a otro. En algún momento Estadio 1 sacará una lista de los jugadores que se han sumido en el olvido de mucha gente por no acatar determinadas órdenes pese a sus grandes condiciones.
–Pero su programa por estar precisamente en la vereda opuesta se ha beneficiado con el incremento de los televidentes.
–Me conformo con que tengamos ocho y eso alcanza para tener la autoridad suficiente para enfrentar cualquier temporal, sea de donde sea y venga de donde venga.
–Esa forma de decir las cosas de frente y sin «tapujos» y con una fuerte personalidad, que por momentos parece avasallante ¿le ha ayudado o lo ha perjudicado a nivel profesional ?
–Evidentemente es un estilo muy personal de decir las cosas y cuando uno toma ese camino es muy difícil abandonarlo. Creo que el hecho de que me acribillaran a balazos una de mis camionetas, es motivo tal vez de preocupación para algunos pero no para mí. Pero he sido siempre de esta forma…
–Y de esa forma se ha ganado a sus ocho televidentes… ¿Cómo surge precisamente el tema del número?
–Fue una agencia de control de rating la que «nos ayudó» a crearlo. Cuando salen las consideraciones de carácter técnico para medir audiencia es fácil decir que Canal 5 no tiene audiencia… Y seguimos no teniendo audiencia… Sin embargo a Puglia, que evidentemente lo veía todo el mundo, Canal 10 lo recibió con los brazos abiertos. Hoy tiene una audiencia espectacular con la misma presentación, la misma acción y empuje que él (Puglia) le pone.
Entonces ahí queda demostrada esa discriminación que se hace al canal oficial, lo cual parecería que los que allí estamos somos «muertos en vida». Sin embargo para estar 35 años presente permanentemente en la conciencia y en la opinión de la teleaudiencia del país, a uno lo hace sentir orgulloso como me siento yo.
–Pero tuvo oportunidad en un canal privado.
–Sí. En el año 1985 cuando Maggi llegó a la dirección del Canal 5 me impuso que yo era la faz del gobierno de facto, por lo tanto mis programas iban a seguir saliendo pero yo no podía salir más. Ante lo cual en ese mismo momento le dije «mis programas, –que tenía cinco en ese momento–, no se emiten más en este canal».
A los doce días estaba en Canal 4 luego de que los tres canales se reunieran para ver adónde iba el equipo de Sánchez Padilla. Después volvimos a Canal 5, como consecuencia de que en los canales mayores comienza a contar el tema del rating.
No era el caso mío precisamente; pero en ese momento llegó un fenómeno de la televisión como Tinelli y me cambiaban la emisión del programa para el domingo. Dije que los domingos no trabajaba y afuera otra vez. A los 15 días Ruben Loza Aguerrebere, y lo menciono especialmente porque no pertenece a mi partido, hizo la gestión correspondiente en Canal 5 y Estadio 1 volvió nuevamente, como correspondía, a su vieja casa. Y siempre con los ocho como apoyo.
–Y ese eslogan es la promoción más espectacular que ha logrado el programa.
–Sí, lo fantástico es cuando uno pasa ante un núcleo de gente mencionan inmediatamente «soy uno de los ocho, soy uno de los ocho»…Y eso es un motivo de orgullo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad