El libro del Picaflor
—Picaflor, hace tiempo que no detona ninguna bomba en el ambiente futbolístico; ¿ ya se aburguesó ?
–No toreé al plumífero porque lo puede levantar en las astas. ¿Qué quiere saber?
–Una bomba, plumífero, quiero una bomba para sacudir la modorra del ambiente.
–Bueno, si usted quiere una bomba, debe aceptar algunas reglas de juego que El Picaflor debe respetar para no perjudicar a sus fuentes. ¿Acepta ?
–O sea que me va a mostrar la puntita y se va a guardar el resto.
–Por ahora debe conformarse con la puntita, pero la semana que viene, el Troquílido se la da toda -a la noticia-.
–Vaya al grano.
–En los próximos días van a surgir noticias explosivas en un juzgado penal donde hay un expediente vinculado a un personaje del fútbol. Había mucha gente que pensaba que todo estaba en punto muerto, que no iba a pasar nada, pero van a surgir novedades que van a impactar el ambiente deportivo y por qué no decirlo, jurisdiccional.
–Usted ya ha adquirido el lenguaje de los leguyeros y se olvida de sus lectores.
–No diga pavadas. El Troquílido está en condiciones de adelantarle que como dice Radio Colonia, «habrá más noticias para este boletín» y más de uno que eran indiferentes, que decían que el plumífero decía bolazos, van a tener que recular y reconocer la seriedad profesional con que encaró su trabajo. Y algún abogado que andaba agrandado como alpargata de bichicome, va a tener que recular como ratón en fuente de loza. Los partidos siempre duran 90 minutos.
–Siempre y cuando el juez no sea Gustavo Méndez, ¿no?
–Tiene razón. Pero hubo gente que se agrandó, que descalificó, amenazó con denuncias, que dijo estupideces y que va a tener que reconocer que perdió como en la guerra. La Justicia siempre llega, aunque a veces es lenta, demasiado lenta, siempre llega. Usted debe entender que hay cosas que El Picaflor no puede ventilar por razones éticas –asumió el compromiso de no abrir el pico–, pero la veda quedará sin efecto la semana próxima. Tenga un poco de paciencia que el plumífero no lo va a defraudar. Pero que la bomba va a sacudir el ambiente deportivo y a la opinión pública, no tenga la menor duda.
–Demos vuelta la página y adelánteme qué puede pasar esta noche en la reunión de Presidentes.
–Mire, si los propios dirigentes que son los responsables de liderar los cambios, de impulsarlos, dicen que no va a pasar nada, que todo seguirá igual, qué le va a reclamar al Troquílido. Lo que está claro es que el Grupo de los 10, le dio el apoyo a Figueredo pero condicionó el mismo.
–¿Cómo?
–Como acaba de escucharlo. El Grupo de los 10 le dijo a Figueredo que para afuera, ellos estaban dando un mensaje de paz y amor pero para adentro iban a exigirle cambios. Mejor dicho, le van a imponer los cambios que ellos quieran y si él no los acepta, tendrá que dar un paso al costado porque hay asuntos en los cuales no están dispuestos a transar.
–¿Así nomás, sin vaselina?
–Sí señor. Un dirigente que integra el Grupo de los 10 le contó con lujo de detalles como fue la charla con Figueredo. Le dijeron, «mirá Eugenio, esto es así. No vayas a confundirte, si no aceptás lo que nosotros te imponemos, esto no camina». Este dirigente le confesó al plumífero que la cara de Figueredo era de un cadáver. Está muy afectado por la situación porque se dio cuenta de que los diez votos del bloque son determinantes a la hora de votar en la Asamblea. Aunque los votos no aseguran cambios porque de hecho, no los habrá. *
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