El temor de que ocurran incidentes se debe a un triste suceso no olvidado
Un primer vistazo sobre el tema indicaría que el principal elemento de preocupación en el que se basan las autoridades policiales son los últimos antecedentes de incidentes en la Tribuna Amsterdam por parte de ambas parcialidades, que realmente no son el origen del peligro latente que existe para el juego de mañana.
Los disturbios registrados en el clásico del Torneo Clausura pasado en la hinchada de Nacional y los del encuentro ante Danubio protagonizados por la parcialidad carbonera fueron, en ambos casos, problemas de los hinchas con los efectivos policiales, y en ninguno de los dos casos se trató de incidentes entre seguidores de ambos equipos, que siguen teniendo un encuentro pendiente.
El inminente riesgo de problemas graves surge de un hecho ocurrido hace once años, en un clásico disputado el 12 de junio de 1994; aquella tarde de cielo totalmente cubierto y un elevado índice de humedad, en la que ya en el primer tiempo debieron encenderse las luces del Centenario, se registró un incidente jamás aclarado frente a la Tribuna Colombes que culminó con la muerte del hincha tricolor Diego Posadas. En la plaza que homenajea a los Campeones del Mundo de 1950, cuando se disponía a ingresar al Estadio recibió un fatal corte a la altura de la garganta.
El hecho parecía olvidado, pero el año pasado, previamente a uno de los clásicos, aparecieron algunos volantes en la zona de la Tribuna Olímpica con una leyenda que rezaba -palabras más o menos- «Q.E.P.D. – 1994 – 12 de junio – 2004″, que despertaron el deseo de venganza de un sector de la hinchada de Nacional.
En la «interna» de ambas hinchadas -probablemente sin el conocimiento de los «referentes» que ayer acudieron a la reunión con el inspector mayor Raúl Guarino- el tema está latente aún. *
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