Gustavo Méndez: "Espero que no sea una guerra"

Gustavo Méndez, el árbitro uruguayo designado para el superclásico sudamericano Argentina-Brasil, mencionó que espera que el partido no sea una guerra y se convierta en una fiesta.

«El término guerra no corresponde en un deporte tan maravilloso como el fútbol. Yo creo que deberíamos estar hablando de una fiesta. Espero que no sea una guerra», dijo el colegiado en declaraciones exclusivas a Clarín.com.

Señales de tensión rodean al encuentro a jugarse en el estadio Monumental de Buenos Aires, a raíz de la histórica rivalidad y las polémicas por brotes de racismo en las canchas.

El delantero brasileño de raza negra Grafite (São Paulo) denunció haber sido víctima de ofensas racistas proferidas por el argentino Leandro Desábato (Quilmes) en un partido por la Copa Libertadores jugado el 13 de abril, lo que derivó en el arresto y enjuiciamiento del jugador quilmeño.

Sobre el choque entre albicelestes y auriverdes, Méndez dijo que «las especulaciones se van a dejar de lado en cuanto empiece a rodar la pelota. Ambas selecciones están en condiciones de brindar un excelente espectáculo».

«La calidad de estos conjuntos está altamente demostrada», dijo el referí. Méndez dijo que «en la carrera de un árbitro siempre es importante haber dirigido un partido de estas características. Es un sueño poder estar en un enfrentamiento tan trascendente».

Internacional desde 1997, el juez dijo tener «la expectativa de estar a la altura de un espectáculo fuera de serie. Sólo espero no defraudar a quienes depositaron su confianza en mí».

«Lo maravilloso de este deporte es que hay un reglamento que no diferencia si uno es estrella o no. Lo que uno tiene que hacer es garantizar la neutralidad absoluta y aplicar las reglas de la mejor manera, siempre priorizando el espectáculo», indicó.

Sobre las simulaciones en el juego, dijo que «la FIFA se preocupa mucho por penalizar esas acciones, pero muchas veces somos nosotros quienes fallamos a la hora de castigar».

«Hay que tener en cuenta que es una situación muy delicada, sobre todo porque se trata de un deporte de mucho roce y a veces se hace complicado discernir entre lo que es una acción de juego y una simulación», manifestó.

Dijo que «lo importante es el respeto que uno le tiene a los jugadores, algo que debe ser recíproco de parte de ellos». *

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