El libro del picaflor

–Picaflor; usted sigue levantando polvareda ¿eh?

–¿Por qué?

–La historia de ayer generó muchas llamadas telefónicas en la interna de Peñarol.

–Usted tiene muy buenos informantes… El Picaflor reconoce también su sagacidad para obtener información jugosa. Temprano de la mañana sonó el teléfono del Troquílido porque hubo gente que se sintió lesionada, agraviada, por la historia de los tres cheques. Cuando está en juego el honor de una persona, se generan cortocircuitos. Siempre.

–Cuente, cuente.

–La primera llamada que recibió El Picaflor, en su domicilio, fue del delegado doctor Juan R. Rodríguez Puppo. No se concretó porque el plumífero no se encontraba.

Pero los teléfonos siguieron sonando en otros sitios de la capital.

–A la pucha, parece que armó flor de escándalo.

–No fue la intención del Troquílido dañar a nadie; quería compartir una información muy reservada que estaba en poder de pocas personas.

Al final, el doctor Rodríguez Puppo le contó al Troquílido que se sintió afectado porque él participó de la transacción con el yerno del contador Damiani, que es abogado, el doctor De Cores, ante el abogado de Eduardo Dluzniewski. Y por los buenos oficios de ambos lograron una reducción de U$S 8.000 en la deuda.

–Aclarando decía un Vasco, mientras le echaba agua a la leche.

–El doctor Rodríguez Puppo aseguró que los cheques personales –este es un detalle importante– que entregó el contador Damiani al abogado de Dluzniewski fueron dos y no tres. «El lunes voy a pedir que se haga una investigación administrativa para saber en qué cuenta y a nombre de quién se depositó el tercer cheque. Los U$S 43.000 se pagaron con dos documentos que según explicó el contador Damiani a mi esposa –que actuó como procuradora– fueron cobrados uno en ventanilla y otro fue depositado en una cuenta», comentó el delegado de Peñarol.

–A usted le habían dicho que eran tres cheques ¿no?

–El informante del plumífero le dijo que los U$S 43.000 se habían pagado con tres cheques, pero a este le consta que el contador Damiani reconoció ayer de tarde que en realidad él firmó dos cheques.

–¿Cuál fue el motivo de sembrar confusión y cizaña?

–Esta es la pregunta del millón que El Picaflor no le puede contestar. Aunque una cosa no invalida la otra. Fueron dos cheques los que pagó el contador Damiani pero la calentura del presidente aurinegro fue manifiesta.

El presidente de Peñarol tiene varias dudas respecto al dinero que pagó de su bolsillo y confesó que va a seguir investigando el tema. Hay cosas que no le cierran.

–Troquílido, parece obvio que si el yerno del contador Damiani participó de la transacción, no puede haber gato escondido ¿no?

–Esto es lo que le da tranquilidad al doctor Rodríguez Puppo. En todo momento de las negociaciones participó el yerno del contador, por eso le llama la atención que ahora le hayan dicho al Troquílido que eran tres cheques, cuando él vio que se pagaron dos.

El lunes, la sesión del Consejo Directivo va a levantar temperatura porque el delegado de Peñarol quiere llegar hasta el hueso. «A mí me están haciendo la cama y yo quiero saber toda la verdad», concluyó el doctor Rodríguez Puppo. *

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