A Danubio y Nacional los juegan muy poco en ventanilla

Los dos equipos orientales con posibilidades de continuar en la copa Libertadores de América deberán sortear tremendos obstáculos, como lo son el Santos en Brasil y River argentino en el Monumental de Núñez.

Creemos que sólo un clandestino distraído pueda pasar algún boleto a los equipos uruguayos.

El técnico de Danubio confirma a los medios, un cambio en la mitad de su cancha. Esto origina una diferencia en su postura táctica, donde creemos que el franjeado ostenta o afianza todo un poderío que a la postre le permite confirmar resultados positivos. Pone a Pellejero por Bruno Silva en su mediocampo y ofrece la idea de proteger las espaldas de sus volantes, para que los delanteros rivales no puedan enfrentar a los zagueros mano a mano y con pelota dominada, y toda esa gama de recursos técnicos que diferencia a los norteños de los demás.

Escribíamos que si bien la idea de mantener y reforzar con la entrada de Pellejero a ese bloque bien compactado, homogéneo y prolijamente aplicado, como resultante de una idea donde el sistema que, sin ser Holanda del ´74 le ha dejado a los de la Curva un sinfín de satisfacciones, no nos merece un comentario negativo, a la vista de los logros conseguidos en lo local y en el plano internacional.

Este cambio de fórmula táctica pareciera sobrecargar, ofensivamente, la tarea de sus volantes, debiendo éstos doblegar el esfuerzo para intentar la hazaña de traerse un punto de Villa Velmiro, que prácticamente dejarían al albinegro clasificado. En esta serie, el rival es el blanco santista, porque ni el Bolívar y mucho menos el equipo ecuatoriano, pueden impedir el paso de los danubianos a la siguiente fase.

Paradojalmente lo de Nacional es diferente. Luego de la derrota frente al modesto Junior de Barranquilla, imaginamos que ante el encumbrado River, jugando éste de local y con toda la «levadura» que le agregan nuestros hermanos del Plata, el tricolor sería mucho más recatado, saltando a la cancha con tres volantes o cuatro volantes de contención.

Sin embargo, este fútbol tan cuadrado, tan anunciado, tan predecible de Nacional, nos sorprende gratamente con una integración mucho más acorde con su gloriosa historia, y ubica a Fabián Coelho, el mejor armador del medio, cuando hablamos de categoría futbolística y no de temperatura, ya que la experiencía nos indica que en fútbol no todos pueden o deben de ser temperamentales, técnicos, apáticos o metedores.

Debemos convenir que este juego tan particular y emocionante requiere una conjunción de valencias que van desde las técnicas a las espirituales, porque con una sola de ellas se pueden ganar partidos pero no campeonatos.

Tampoco creemos que con la sola presencia de Coelho, el albo va a resolver una situación que por sí sola, ante semejante rival, está muy comprometida. De lo que estoy seguro es de que con esta integración se cambiarán posibilidades por posibilidades.

Y si el resultado no es el deseado, pero perdemos con una imagen totalmente distinta -con sistemas defensivos, con los que aburrimos al mundo entero y de todas maneras perdemos- tendremos un fútbol uruguayo protagonista, más allá de los resultados, acorde con una historia que nos enorgullece. *

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