El libro del Picaflor
–Picaflor ¿qué información tiene para hoy?
–Usted no sabe las ondas expansivas que generó la historia que relató ayer El Picaflor en esta misma columna. Cantidad de gente llamó sorprendida, impactada, por el retorno de Nelson Spillman a las oficinas de la AUF. Pensaban que era un invento del Troquílido.
–¿Y para hoy qué tiene?
–Un dato posta, posta. Un informante del plumífero que sobrevuela todos los días la AUF le comentó que Figueredo y Ovidio Cabal se habían agarrado a los ñoquis, tras la renuncia del presidente de la Mesa Ejecutiva de Segunda División.
–Perdón, lo escuché mal o dijo que Figueredo y Cabal se habían peleado a la piñas.
–No es cierto. No ponga en boca del plumífero lo que no corresponde. A ver; un informante del Troquílido le pasó ese dato. Luego de varios contactos, El Picaflor confirmó que se trataba de un bolazo. Que en realidad Figueredo y Cabal no se pelearon a las piñas sino que mantuvieron una muy dura discusión. Esto ocurrió el pasado martes de tarde, cuando el ex presidente de la Segunda División Profesional fue a ratificar su renuncia que el lunes le había adelantado a los clubes de la Liga. Cabal se fue disgustado también por el poco apoyo que le dio el Consejo Ejecutivo a los reclamos de los clubes de la «B». Todos los planteos que le hicieron los clubes cuando pasaron al Ejecutivo le dijeron que no. En el fondo, tenía motivos para sentirse decepcionado porque él fue leal no sólo a Figueredo sino a todo el Ejecutivo. Nadie puede increparle que no fue leal a sus superiores. Todo lo contrario.
–Pero hubo clubes que no fueron leales con Cabal; ¿no?
–Es cierto; el pasado lunes cuando Cabal oficializó su renuncia hubo clubes que le pidieron que se quedara, que no los dejara solos, que no los abandonara pero cuando se reunían entre ellos, le pegaban con un caño, le daban para atrás.
Esto no es nuevo en la Asociación… El Picaflor está convencido de que Cabal no fue un buen presidente de la «B» porque nunca aportó soluciones a través de sus decisiones. En todo caso actuó como un bombero; apagó incendios. Cabal es un gran tipo, gran persona, un hombre sin maldad, querido por todo el mundo, pero hacía tiempo que era ineficaz en su gestión.
–Seguramente, Figueredo va a encontrarle otra función para que siga en el fútbol.
–Mire, de acuerdo a los antecedentes, todos aquellos «amigos» de Figueredo que ocuparon cargo y le presentaron renuncia, nunca más volvieron a ser designados.
Para Figueredo el que renuncia es como un traidor.
Al único que le rechazó varias veces la renuncia es a Juan Pedro Damiani. Claro… no hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta por qué le pidió que Juan Pedro continuara en el cargo.
Sabe que el día que se aleje, el contador (el del habano) le pone una bomba al Ejecutivo y a Figueredo & Cía no le quedan ni las plumas.
Por tanto, El Picaflor tiene sus dudas. Mientras Figueredo comande la AUF difícilmente Cabal vuelva al fútbol. *
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