Flor de tipo

La noticia de la muerte de Raúl la recibí estando en el jardín de mi casa, jugando con mi hijo Thiago Martín. Fue terrible, porque mantuve con él un trato de sumo respeto y a la vez de una amistad que fue creciendo con el tiempo, conociendo luego a su esposa Ana María, otro ser estupendo.

Fue con Raúl que durante diez días estuvimos más de una hora por día dando vueltas en su auto, porque yo necesitaba sacar la libreta de conducir, y frente al Estadio Centenario todas las tardes nos encontrábamos y me entrenaba para luego salir con la habilitación correspondiente.

Fue por esas tardes mi confidente de la ilusión de ser padre, pero además no sólo fue un amigo de siempre sino que en el trato profesional fue un caballero. La verdad que la noticia me significa un duro golpe, porque estoy seguro de que no sólo conocí a un juez de basquetbol o a un instructor, sino a un flor de tipo. Por eso hoy te despido como lo hacíamos siempre: «Chau Raúl». *

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