El libro del Picaflor
–Picaflor ¿qué dato posta tiene para compartir con sus lectores?
–Un tema que debería hacer meditar mucho a los dirigentes del fútbol uruguayo. Convalidar determinados procedimientos punibles puede derivar en un marco inseguro de los torneos oficiales.
–Por favor, no empiece con misterios y vaya al grano.
–La historia de hoy está relacionada con la suspensión de dos partidos que el Colegio de Arbitros le aplicó a Fernando Cabrera, tras las quejas que hizo Nacional en el seno de ese cuerpo. Con un informe favorable del veedor del partidos y de la Escuela de Arbitros respecto al polémico penal que no existió a Medina, el Colegio igual decretó la sanción por dos fechas al árbitro internacional.
–Como dice el refrán, tiene razón pero marche preso.
–Insólito, inadmisible, inaceptable. La sanción a Fernando Cabrera viola todos los principios del debido proceso disciplinario. El Colegio de Arbitros sentó un precedente que se puede sancionar a un árbitro por presión política y no por sus fallos erróneos. No señores del Colegio, con esta sanción a Fernando Cabrera han dejado bajo sospecha todo el sistema disciplinario. El Picaflor no tiene la menor duda que si en vez de haber protestado Nacional lo hubiera hecho Defensor Sporting, Cabrera no hubiere sido suspendidos por dos fechas.
–La verdad que no salgo de mi asombro, Troquílido. Este fútbol uruguayo pide a gritos una intervención.
–No tenga la menor duda. El fútbol uruguayo no ofrece garantías jurídicas. Fíjese que un árbitro que debe impartir justicia es suspendido por presión política y no por argumentos jurídicos. El veedor lo calificó bien, no encontró errores en su labor. Posteriormente, la Escuela de Arbitros dijo que Fernando Cabrera aplicó bien la regla porque no existió el penal que reclamó Nacional y al final termina siendo castigado por aplicar bien el Reglamento. Es un absurdo. Señores dirigentes, ustedes son los responsables de poner más sospechas en el fútbol uruguayo.
–Es un precedente peligroso porque de ahora en más, los árbitros saben que si no protegen al «grande», pueden ser sancionados.
–Esto es lo descabellado del caso. El Colegio de Arbitros al ser permeable a la presión de Nacional –también lo puede ser ante Peñarol– le está diciendo a los árbitros que en caso de duda, amparen siempre los derechos de los equipos grandes porque son los que tienen más peso político dentro de la AUF. Los clubes chicos deberían protestar porque si convalidan este procedimiento del Colegio de Arbitros, están definitivamente liquidados. Como decía el Quijote, «esta es la razón de la sinrazón.» *
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