El libro del picaflor
–Picaflor, ¿qué menú tiene para hoy?
-Usted sabe que El Picaflor hizo un vuelo rasante por sus pagos de Rocha este fin de semana. Anduvo por La Coronilla, Chuy, Potrero Grande, Ojos de Agua, pagos lleno de naturaleza. El sábado, al mediodía, mientras comía una chuleta a las brazas, haciendo zaping, se detuvo en el programa de Jorge Baillo Presa, por VTV donde habían sido invitados El Sabalero, Enrique Peña y Washington Rivero. El programa, como es su estilo, estaba distendido, cordial pero en un momento cambió el perfil y trepó la temperatura. A partir de allí, el Troquílido no se movió más del canal y disfrutó de una muy buena entrevista que le impactó.
–Cuente, cuente.
-El Sabalero habló de su vida en Holanda, sus pagos de Juan Lacaze, de sus hijos. El Quique Peña, se sacaba brillo pretendiendo engañar a la teleaudiencia que era un jugador técnico y anunció que se postulará en las próximas elecciones de Nacional. El Cacho Rivero, que estaba sentado de piernas cruzadas, como un cura, callado, cuando Baillo le preguntó por qué se había ido de la dirigencia del fútbol, se incendió el estudio.
–¿Qué pasó?
-Rivero sacó la manguera de su barométrica y no dejó títere con cabeza… Dijo que se había ido del fútbol porque Figueredo y Pastorini no lo habían respaldado. Que dedicó cuatro años y medio a la administración Figueredo y se tuvo que ir por la puerta de atrás porque el presidente de la AUF, que era un gran amigo por lo menos hasta el sábado al mediodía lo había defraudado.
–Pero si Rivero y Figueredo eran un solo corazón. ¿Qué habrá pasado entre esos dos buenos amigos?
-Mire, Figueredo no tiene amigos. Los que lo conocen bien saben que no tiene amigos ni códigos. El malestar de Rivero con el presidente de la AUF se debe a que él le juntó los votos con varios dirigentes, Daniel Barreiro, entre otros, para que Figueredo llegara a la calle Guayabo. Ese era su gran sueño y fue posible porque hubo gente que le hizo lobby, consiguió los votos en la Asamblea. Pero en las primeras de cambio, ante el menor inconveniente, Figueredo se olvidó de sus amigos y marcharon a la trata tutto. En un momento, Rivero dijo que el presidente de la AUF era un ingrato.
–Así nomás, sin vaselina.
-Sin vaselina… Observe usted que VTV es un canal que está al servicio de Tenfield SA porque Paco Casal es el que pone la mosca… El hecho que Rivero haya ido a esa tribuna a «matar» a Figueredo no es un dato menor. Los que están en la cocina del fútbol perciben que este mensaje tiene muchas connotaciones. Rivero es a su vez, el presidente de la Liga de Basquetbol de Primera División y llegó a ese cargo por su amigo, doctor Ney Castillo y con el aval de Tenfield SA.
-Que olfato podrido que tiene usted. Siempre le está buscando la quinta pata al gato.
-No hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere escuchar…
–Es extrañísimo que Rivero haya sacado las tanquetas a la calle, cuando siempre se identificó como «un hombre de Figueredo», ¿no?
-Es cierto pero las lealtades siempre se retribuyen. Se ve que Figueredo le falló a Rivero y este le cortó el crédito. Del único que habló bien fue de Juan Pedro Damiani, a quien catalogó como un gran dirigente y una gran persona. A los demás del Ejecutivo, los escupió bien lejos… Lo que está claro es que Rivero no piensa volver al fútbol mientras esté Figueredo porque recalcó varias veces que era un dirigente sin credibilidad. «El fútbol estuvo parado 60 días, por 9.000 dólares y no se arregló enseguida porque Figueredo no tiene credibilidad», expresó el ex presidente de la Mesa Ejecutiva de Primera División. Usted debe imaginarse que después de escuchar a Rivero en estos términos, en el programa «Rumbo a la cancha», el Troquílido renunció al postre y se fue a cabalgar con la boca de oreja a oreja. *
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