Bella Vista: Motín a bordo
El Club Atlético Bella Vista ha vivido las dos últimas semanas un verdadero calvario. Una vez levantada la huelga de jugadores que involucró a la Mutual y la AUF, y ante la decisión del técnico Julio Morales de separar de los planteles a Pablo Hernández y Miguel Mesones, el resto del plantel papal, en desacuerdo con la medida, comenzó a efectuar planteos que derivaron en la declaratoria de rebeldía generalizada, la pérdida de puntos ante Tacuarembó, y el alejamiento del técnico, que diera paso al nombramiento de Ildo Maneiro como su sustituto.
La vuelta de Maneiro a la conducción técnica de un club de nuestro medio, supone una alegría, y más si consideramos que su ideología, y vinculaciones políticas, pudieron excluirlo en algún momento de la aspiración de dirigir a instituciones del Uruguay.
Pero mas allá de su reincorporación al medio, el centro del análisis debe pasar por otros parámetros.
¿Quién ganó y quien perdió con lo sucedido?
En principio, no cabe duda alguna que Bella Vista todo perdió. Perdió puntos vitales que necesita para zafar del descenso. Pero también cayó en esa pulseada tan especial que la historia del club papal, pero más que nada su parcialidad, no merecía. Perdió puntos vitales para terminar claudicando ante los reclamos de los jugadores, se fue principista, pero hasta por ahí nomás.
La directiva comandada por Echinope «cuando las papas quemaron» abdicó.
Su Presidente viajó al exterior en la mitad de la tormenta, y dejó el timón del barco en manos del resto de los directivos por él comandados. La conducción personalista que vive el club desde la asunción de la actual directiva, tornaba imprescindible, que ante una situación catastrófica que enfrentaba la institución, su jerarca máximo debió estar.
Para haber llegado a esta solución, se debió transar antes de que se diera la pérdida de puntos, y la multa que la misma aparejaría.
Sin duda alguna es preocupante la pérdida del orden jerárquico que se dio en este caso, pues los jugadores «voltearon» al técnico, pero también es preocupante la soledad con la que parte de la dirigencia, hipotecó a espalda de la masa social los intereses papales.
Los jugadores generaron un motín, que el desconcierto dirigencial avaló, quedando Bella Vista como el gran derrotado. *
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