El libro del Picaflor

Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?

El Picaflor tiene una historia para compartir con sus fieles lectores que es digna del libro de Guinness…

Cuente, cuente pero déjese de hacer misterios.

-Hay cosas que no tienen explicación… El sábado el Troquílido hizo un vuelo rasante por el Estadio Centenario y se encontró con unos amigos que lo pusieron al día en materia informativa. Le contaron con lujos y detalles la inédita sanción que Figueredo le aplicó a los funcionarios y jerarcas de CAFO por haber regado el área de Ecuador, en el partido por las Eliminatorias y la verdad que no tiene desperdicios.

Vaya al grano, por favor, vaya al grano.

-Figueredo, cortó por lo más fino. No investigó nada, no averiguó, no profundizó en la génesis de la regada y aplicó el código sin escuchar primero a los involucrados. Un procedimiento dictatorial, sin el debido proceso.

¿Qué pasó?

-La historia es así… Para el segundo tiempo del partido contra Ecuador, el profesor Valenzuela le pidió a los cancheros que regaran el área de los visitantes porque el piso estaba muy duro, seco y el balón no se desplazaba con normalidad. Los muchachos, no dudaron un minuto y cumplieron con la solicitud del profesor que se daba por descontado, había consultado anteriormente al técnico Jorge Fossati. Se imagina que una decisión de esta naturaleza no puede ser adoptada por los cancheros en forma arbitraria…

¿Fossati había avalado que regaran la cancha?

-Según le comentaron al Troquílido, el Flaco respaldó totalmente a los funcionarios sancionados porque él compartió la idea del profe Valenzuela de mojar la cancha.

¿Y por qué, entonces, Figueredo sancionó a los funcionarios?

-Arbitrariamente… Uno de los amigos del plumífero, bolso por cierto, le confesó que Figueredo estaba muy caliente porque la AUF podía haber sido multada por la FIFA en 7.000 euros por haber regado una parte del campo de juego. Si los funcionarios hubieran mojado todo el terreno, no pasaba nada pero como sólo regaron el área de Ecuador, el presidente aplicó el código. Diez días de suspensión para los dos cancheros, el ingeniero Invernizzi y el gerente de CAFO, contador Fernando Sureda… Los cuatro marcharon con diez días de suspensión.

¿Cómo?

-Como acaba de escucharlo… La sanción de Invernizzi y Sureda es para el Guinness. Ninguno de los dos tuvo que ver con la decisión de mojar el campo de juego. El contador Sureda según le comentó en informante bolso al plumífero, estaba en el Sanatorio cuidando a un familiar suyo, el día del partido, cuando lo llamó Figueredo por teléfono para recriminarle que estaban mojando la cancha. Sureda no sabía de qué le estaban hablando pero igual se comió el garrón. Con el ingeniero Invernizzi pasó algo similar. Los cancheros actuaron a expreso pedido del preparador físico de la selección, de lo contrario, jamás se hubieran atrevido a regar la cancha en medio de un partido por Eliminatorias…

Sinceramente, no entiendo nada.

-El plumífero tampoco. Figueredo para quedar bien con sus amigos de la FIFA, cortó por el lado más fino y suspendió a los cuatro funcionarios.

En realidad, la sanción debió aplicarla contra los integrantes del cuerpo técnico de la selección que fueron los que ordenaron regar la cancha pero como siempre, el hilo se cortó por lo más fino. *

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