LO QUE DEJO LA OCTAVA FECHA DE LA ELIMINATORIA SUDAMERICANA

El día después

Mientras para el técnico compatriota Jorge Fossati, el triunfo ante Ecuador fue un bálsamo que mitiga las heridas que dejaron las tres derrotas consecutivas por eliminatorias -por más que no dirigió en la derrota humillante ante Venezuela-, otros resultados registrados en el continente ponen en juego la cabeza de sus colegas.

Tal es el caso del técnico de Perú, el brasileño Autori, quien tras caer ante Argentina, el pueblo peruano pidió su cabeza (léase renuncia). Los dirigentes incaicos esperarán hasta hoy «para tomar una determinación que favorezca al seleccionado»… y esa puede ser la salida definitiva del brasileño en el equipo peruano.

Otro que no las tiene todas consigo es el técnico chileno Juvenal Olmos contra quien la prensa se lanzó en picada, tras el empate «accidentado» en Santiago ante Colombia. Los medios de prensa le dieron duro y hasta le sugirieron que estaba «para un psiquiatra».

Rueda al frente de Colombia, en tanto, por el momento mantiene un momento de relativa paz y además este punto de los cafeteros de visita en Chile lo deja en una situación bastante cómoda al igual que nuestro compatriota «Maño» Ruiz, que sigue ganando al frente del seleccionado paraguayo por más que el propio Gustavo Méndez lo mandó a los vestuarios antes de tiempo, durante el encuentro de Paraguay y Venezuela que culminó con triunfo guaraní.

Precisamente Páez, el técnico de Venezuela, por ahora mantiene su tranquilidad, respaldado por una notable campaña del equipo «vinotinto» que incluso ante Paraguay mereció mejor suerte, pero ya hace tres partidos que no convierte y comienza inquietar a la afición deportiva del país caribeño. Por su parte en Ecuador le dan «crédito» a su técnico Luis Fernando Suárez, porque si bien cayó ante los «Fossati´s Boys» recién está comenzando el trabajo. En Bolivia aún esperan una reacción y por ahora siguen confiando en Blacut, para sacar a la selección del altiplano de una incómoda situación.

Finalmente entre los que están «dulces» y gozan de una tranquilidad inobjetable son Bielsa y Parreira, quienes al frente de Argentina y Brasil van muy cómodos en esta eliminatoria.

A partir de los últimos resultados obtenidos en la Copa América de Perú y los Juegos Olímpicos, Bielsa ha pasado del infierno al cielo, colgándose en el ínterin una medalla de oro en Atenas, título que les faltaba a los vecinos del plata.

Paradójicamente en Brasil se enojaron con el entrenador porque querían más goles de scratch que se paró y metió el freno en el acelearador cuando llegó a tres goles. «El equipo soñado llegó a tres y paró» resaltaron los medios.

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