Novena fiesta magna, los Juegos de la radio

Amsterdam, la capital de Holanda, se preparó para recibir los IX Juegos Olímpicos de la Era Moderna a partir de mayo de 1928.

Con 44 países participantes y casi tres mil atletas, de los cuales 290 eran mujeres, se disputaron estos Juegos que pasarían a la historia por ser los primeros en los cuales compitieron mujeres en las pruebas de atletismo y también fueron los primeros en llegar en forma masiva a quienes no estaban presentes en los estadios.

La radio permitió este adelanto.

Los Juegos de Amsterdam fueron transmitidos y comentados por radio para toda Europa.

Estos logros se dieron a instancias del nuevo presidente del COI, Henry de Baillet Latour, quien sucedió a Pierre de Coubertain a partir de 1925.

Al igual que en 1924 en París, se lucieron Nurmi y Weismuller, repitiendo el oro al igual que nuestra selección de fútbol.

Otro de los que dejó a quienes pronostican resultados de «boca abierta» fue el nadador argentino Alberto Zorrilla. Este rompió todos los récords hasta el momento obtenidos y se adjudicó la medalla de oro (primera para Argentina en su historial olímpico) en los 400 metros libres de natación.

En este magno evento fue consolidada la universalización de los Juegos, ya que participaron de ellos países de Africa, Asia y Oceanía, completando de este modo la aspiración del Barón Coubertain de que todos los países de todos los continentes participaran de la fiesta y, a su vez, colocando en forma definitiva en el campo deportivo todos los aros que forman la bandera olímpica.

Otra característica especial de Amsterdam ’28 fue el traslado por vez primera de la antorcha olímpica desde las ruinas de Olimpia hasta la ciudad organizadora.

Otra vez el grito de Uruguay campeón

La representación nacional participó de estos Juegos compitiendo sólo en fútbol.

Uruguay comenzó el 30 de mayo en el Estadio Olímpico su primer encuentro ante Holanda, el anfitrión, y como lo había hecho cuatro años antes, le ganó esta vez por 2 a 0, con goles de Scarone y Urdinarán.

El arbitraje de este partido le correspondió al belga A. Langenus.

El 3 de junio, con el juez africano Mohamed Casan siguió Alemania, 4 a 1.

Con tres goles de Petrone y uno de Castro, la «celeste» dictó cátedra de buen fútbol.

El 7 de ese mes, la selección «azzurra» se hizo presente para enfrentar al defensor del título, en el encuentro más difícil de Uruguay en los Juegos. La selección nacional sin su capitán, Nasazzi, suspendido por expulsión ante Alemania, derrotó 3 a 2 al conjunto italiano con goles de Cea, Campolo y Scarone.

Este encuentro fue arbitrado por el polémico juez holandés Sill Eymers y la historia cuenta que la selección nacional debió ganar por mayor diferencia de goles a pesar de lo complicado del encuentro.

Clásico rioplatense en campo olímpico

La final se jugó el 10 de ese mes contra Argentina.

La selección vecina hacía su debut en los Juegos y ya conseguía llegar a la final con goleadas históricas: 23 goles en tres partidos.

Uno a uno fue el resultado final.

El gol «celeste» lo consiguió Petrone, en tanto que el gol argentino fue logrado por Ferreira.

Justo resultado que no pudo cambiar ni un alargue. *

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