Argentina

River Plate no quiere jugar en Madrid

La final de la Copa Libertadores, fijada por la Conmebol para el domingo 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu, no tiene a las partes de acuerdo.

 

donofrio

El partido de ida se jugó en La Bombonera, donde empataron 2-2. La vuelta estaba prevista para el estadio Monumental. Sin embargo, gracias a hinchas violentos que agredieron el ómnibus que trasladaba a los jugadores de Boca, se postergó y se determinó no jugarla en Argentina. Ni siquiera en Sudamérica, quizás una de las principales críticas que recibe el organismo sudamericano, fijar una sede en Europa. 

Ni bien se dio a conocer el fallo de la Confederación Sudamericana, ambos equipos apelaron. 

En el caso de River Plate, además emitió un comunicado en el que deja constancia por su molestia tras haber perdido la localía. 

En la carta dice: 

“A partir de la presentación realizada durante el día de ayer, viernes 30 de noviembre, ante la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), River Plate ratifica su rechazo al cambio de sede. El Club entiende que la decisión desnaturaliza la competencia, perjudica a quienes adquirieron su ticket y afecta la igualdad de condiciones a partir de la pérdida de la condición de local.

A continuación se enumeran las razones a partir de las cuales River Plate sostiene la postura antes mencionada:

  • La responsabilidad por la falla del operativo de seguridad del día sábado 24 del corriente mes, ocurrida fuera del anillo perimetral dispuesto para el evento, fue, además de pública y notoria, asumida abiertamente por las más altas autoridades del Estado. Esto equivale a decir que los hechos que River Plate lamenta -y por los que se solidarizó oportunamente- no son de ningún modo responsabilidad del club.
  • Más de 66 mil asistentes al estadio aguardaron pacientemente durante alrededor de ocho horas el día sábado y volvieron a concurrir por segunda vez al estadio el día domingo. A esos mismos espectadores se les niega ahora -injustificadamente- la posibilidad de presenciar el espectáculo, en virtud de la evidente diferencia de costos y la distancia propia de la sede elegida.

– Es incomprensible que el clásico más importante del fútbol argentino no pueda desarrollarse con normalidad en el mismo país que en los días que corren se desarrolla un G20. El fútbol argentino en su conjunto y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no pueden ni deben permitirse que un puñado de violentos impidan el desarrollo del Superclásico en nuestro país”.

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