El libro del Picaflor
— Picaflor, qué lamentable está tornándose el mundillo del fútbol. ¿Quién le va a poner coto a semejante atropello?
— La mayoría de los dirigentes, son los grandes responsables de este proceso de degradación moral que está invadiendo el fútbol. ¿Cómo puede usted entender que hayan dirigentes que, por ejemplo, puedan sostener que como las butacas del estadio son inflamables, no se pueden colocar más?
— ¿Quién dijo semejante barbaridad.
— Ayer, al mediodía, El Picaflor escuchó con asombro, como el prosecretario del C.A. Peñarol, José Carlos Domínguez, criticaba a los dirigentes de la AUF y de CAFO porque colocaron butacas de plástico, porque son inflamables. Y como si fuera poco, pidió a los cuatro vientos a los dirigentes de la AUF que no repusieran las de la Tribuna Amsterdam, así Peñarol podía utilizar hoy la tribuna — cosa que no fue aceptado por la Mesa Ejecutiva– para el partido de esta noche.
— ¿Los neutrales de la AUF no llaman a la reflexión al delegado de Peñarol por sus dichos?
— No, nadie dice nada y con el silencio, son cómplices de semejante barbaridad. En vez de Domínguez predicar ante la hinchada de Peñarol a que nunca más prendan fuego en el Estadio Centenario, a que nunca más destrocen las butacas porque estamos dando una imagen lamentable ante el mundo, no, se preocupa en atacar a los dirigentes porque van a arreglar los asientos. Un delegado de una institución de primera división, preguntó anoche en la AUF en voz alta,«cómo puede ser que el Ministerio de Educación y Cultura no clausure ese espacio de Peñarol Verdad, donde se fomenta la violencia».
— ¿Y usted qué le respondió?
— Pese a que la conversación no era directamente con el Troquílido, éste comentó que bastaba con que cada uno de los actores del fútbol, reflexionen sobre el riesgo que se corre y se eviten comentarios como el que hizo José Carlos Domínguez. En vez de preocuparse por atacar el problema de fondo — esto es marginar a los violentos que incendiaron 709 butacas el pasado domingo– Domínguez censuró a los dirigentes de CAFO porque van a reponer los asientos. La impresión que tiene el Troquílido es que el delegado aurinegro, no sabe que la colocación de las butacas en el Estadio Centenario, se llevó a cabo por recomendación de la propia FIFA que exige que, para los partidos de Eliminatorias, se vendan entradas numeradas en todos los estadios y se instalen asientos individuales. Además, en todos los estadios modernos del mundo, las butacas son de plástico como las que se colocaron en el Centenario.
— ¿La FIFA fue la que recomendó colocar las butacas en el Centenario?
— Sí señor. La obligatoriedad de vender entradas numeradas en las Eliminatorias, fue decisivo para que el Ejecutivo y la gente de CAFO resolvieran dotar de mejor infraestructura al Monumento Histórico del Fútbol Mundial, para beneficio de los aficionados.
— De los aficionados educados, civilizados, que valoran el esfuerzo que hace el fútbol uruguayo para que ellos puedan estar más cómodos en el Centenario. Para los que prendieron fuego a las butacas, tanto en la Amsterdam como en la Colombes, nada mejor que una celda en el Penal de Libertad.
— Los que prendieron fuego a las butacas después del clásico, tanto los de Peñarol como los de Nacional, son criminales en potencia. ¿Usted se imagina qué hubiera ocurrido si en esas tribunas hubieran ido niños o personas mayores en el momento que estalló el incendio?
— Mejor no imaginarlo, Troquílido.
— Bueno, entonces ha llegado el momento de agarrar el toro por las guampas y terminar con la incitación a la violencia; con los ataques descalificadores contra los dirigentes que trabajan con honestidad para mejorar los espectáculos, como la gente de CAFO. Hay que dejar de sembrar cizaña porque el día que haya otro muerto inocente en el Estadio, no servirán de nada los discursos hipócritas. Pretender justificar todo lo que ocurrió el domingo, con la violencia que azota al resto de la sociedad, es una verdad a medias. Muchos de los que prendieron fuego, ingresaron gratis, porque les dieron entradas de favor…CAFO debe volver a colocar las butacas y los dirigentes que realmente están compenetrados en terminar con la violencia, en vez de ir al palco para estar más protegidos de los monstruos que ellos mismos han engendrado, deberían ir a la Amsterdam y/o Colombes a explicarle a los delincuentes, cuánto mal le hacen a sus clubes y al fútbol, con esa actitud maquiavélica y perversa.
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