Cambio radical
por Enrique Yannuzzi
El tema del Colegio de Arbitros, es tan viejo como el mismísimo fútbol. Recuerdo grandes polémicas en Glorias Deportivas, en Canal 10, en la década de sesenta, las seguí viviendo en Muy Comentado en el 4 en los setenta, y a partir de los ochenta las viví en carne propia en Estadio Uno o en Deporte Total.
Es decir que en este rápido racconto, me voy a casi cuarenta años de discusiones que no han tenido fin, ni límites.
Entiendo que ha llegado el momento de sincerarnos todos y buscar soluciones definitivas.
Es deber de quienes formamos opinión, no sólo ser críticos, sino también dar soluciones. Desde esta columna salió la idea de que el fútbol del Interior se debía integrar en los cuadros de la propia Asociación. Hoy veo con alegría, que es una de las propuestas sólidas que tienen los equipos de tierra adentro.
En el tema específico del Colegio de Arbitros, la experiencia y lo que sucede en otros países, me llevan a señalar que el mismo debe ser totalmente técnico y profesional.
Con esto queda claro que los Colegios politizados no dan ningún tipo de seguridad.
Cuando señaló tecnificado, no estoy olvidando el riesgo de una conexión directa con la Gremial, que me consta resulta muy peligrosa.
Ni politizado, ni conectado con la gremial, profesional y técnico.
En el sentido de profesionalizar el Colegio está la seguridad que quienes estén al frente, no pueden ser más de dos o tres integrantes, lo tomaran como una importante fuente de ingresos y además habrá que elegir a los mejores, los que tienen antecedentes internacionales y respeto de parte de los jueces en todas sus categorías.
El juez debe ser protegido en su formación, en su inclinación por una profesión que todos sabemos que es dura y difícil de llevar adelante.
Hoy el Colegio de Arbitros, tiene un cuerpo político en donde el vicepresidente no puede estar en las designaciones, este cargo no lo quiere nadie, sino hay que preguntarle a Peñarol, también es cierto que los políticos siguen en su mayoría con la influencia de sus clubes de origen y los técnicos siguen siendo jueces.
Así no hay solución posible. Modificar superficialmente no le va brindar tranquilidad al fútbol uruguayo. Los clubes deben colaborar, pero también los árbitros no se pueden sentir como seres intocables y especiales. Si ellos mismos cuando se equivocan dicen que son humanos, por lo tanto se les puede criticar, suspender o enseñar por más internacionales que sean. Con técnicos independientes y capacitados, al caso Luis Da Rosa, Juan José Fortunatto, Ramón Barreto, Juan Daniel Cardellino por ejemplo, está la salida.
Estas decisiones deben ser estudiadas y ninguno de los integrantes del Colegio debe ser presionable, entiéndase bien por nadie. Ni por los clubes, ni por la gremial.
Compartí tu opinión con toda la comunidad