PARTIDO ENTRETENIDO, CON TODOS PREOCUPADOS POR EL ARCO RIVAL

Peñarol fue más contundente pese a ganar por un solo gol

PEÑAROL 4  RIVER PLATE 3

Por JUAN H. ALFONZO

Peñarol volvió a la senda de los triunfos a expensas de River Plate, a través de un partido abierto, entretenido, que incluso en el segundo tiempo alcanzó ribetes emotivos, porque tuvo ritmo y porque los dos equipos sólo se dedicaron a buscar goles aprovechando la flojedad de ambas defensas. En ese sentido, la de los darseneros dio más ventajas que la de los aurinegros y eso se reflejó, no sólo en el tanteador final sino en la cantidad de situaciones claras que no se concretaron, aspecto en que la superioridad carbonera fue mucho más amplia que ese 4 a 3 que marcó la pizarra cuando Saúl Feldman pitó por última vez.

Los mirasoles salieron a toda marcha y de entrada se vio que la retaguardia rojiblanca era impotente para contener el vendaval que se desató sobre el área de Grandi. A los 13 minutos llegó el gol, producto de un tiro libre magistralmente ejecutado por Bengoechea, pero a esa altura ya el conjunto de Julio Ribas se había perdido 4 ocasiones más que favorables. Sin embargo, esa supremacía del grande duró sólo hasta los 20 minutos, dando oportunidad a su rival a desahogarse y comenzar a salir de su terreno. Apareció la habilidad de Rodrigo López, la potencia de Santiago Silva y la conducción de Gaglianone, y con eso Peñarol empezó a sufrir. Su improvisada línea final, con Cafú, Aguirregaray, De Souza y Borjas, tuvo problemas y así llegó el empate de Santiago Silva, que remató luego de una serie de rebotes que descolocaron a Elduayen. Pudieron desnivelar los darseneros, pero fallaron en la definición, llegándose al descanso con empate que fue castigo para la imprecisión en el remate final de los capitaneados por Bengoechea.

Espectacular segundo tiempo

El complemento se jugó a todo ritmo. Peñarol con fuerza ofensiva, potente aunque impreciso para definir. River Plate con buen toque en la media cancha pero equivocado en el momento de procurar la última maniobra, excediéndose en centros en lugar de buscar la jugada individual, enfrentando a zagueros lentos con la pelota en el piso. El encuentro se hizo de carga a carga, siempre con más riesgos para Grandi que para Elduayen. De los 12 a los 14 minutos los carboneros aceleraron de manera impresionante, metiendo dos pelotazos en el travesaño por Franco y Bengoechea hasta que Bueno eludió al arquero y marcó el segundo.

Pareció muy difícil que los de la Aduana consiguieran nivelar otra vez, pero Alonso hizo lo que apuntamos más arriba ante Aguirregaray y éste debió cometerle penal, muy bien ejecutado por Salazar para el 2 a 2.

Se necesitó otro centro perfecto del capitán mirasol para que Franco pusiera su cabeza venciendo a Grandi. Nuevamente en ventaja Peñarol, cuando ya faltaba poco, pero todavía quedaban más emociones. En los 5 minutos finales aumentó Leguizamón –que arrancó en posición adelantada– y definió con maestría tras dejar en el suelo al portero rojiblanco, pero poco después se equivocó Elduayen y descontó Rodrigo López, como para darle emoción a los instantes finales, en los que los de Adán Machado buscaron sin éxito llegar nuevamente a la igualdad.

Una victoria justa de los aurinegros en un cotejo agradable, de esos que hacen pensar a los aficionados y al cronista lo lindo que puede ser el fútbol si no se jugara con demasiadas precauciones, con afán de destruir y no de intentar trascender por atributos futbolísticos positivos. Anoche Peñarol, con muchos cambios, jugó sin presión y le dio interés al espectáculo.

River Plate aportó lo suyo, de menor entidad, pero meritorio.

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