El libro del picaflor

Picaflor, ¿qué tiene para hoy?

El Picaflor quiere habilitar el libro de quejas porque se contactó con un socio de Nacional que está muy molesto por las consecuencias que padeció por ir a alentar a su equipo contra Independiente de Avellaneda, el pasado 4 de marzo.

Cuente, cuente.

-El afectado es el contador Juan José Melos, dirigente del Club L’ Avenir, editorialista de la Revista Decano, que acaba de salir a la venta. El profesional concurrió a la Tribuna Olímpica para ver a su equipo contra los rojos de Avellaneda, acompañado por su hijo que es abogado y otro amigo que es médico. Todos ellos, bolsos hasta el tuetanos. Se ubicaron en el anillo inferior de la Olímpica para acompañar el ataque de Nacional y tener una buena visión de los movimientos tácticos. Cuando terminó el partido, se levantaron del asiento, constataron incrédulos que sus pantalones estaban impresentables, como consecuencia de la mugre que había en los asientos de plástico. Además de la entrada y los gastos que genera ir a ver a su equipo una noche estrellada de verano, el contador Melos, su hijo y amigo, debieron incorporar al presupuesto el gasto de la tintorería.

Si me pasa una cosa de estas, me agarro una calentura y no voy más al Estadio.

-El contador Melos le confesó al Troquílido que había estado por escribirle una nota denunciando la mugre, telarañas, etc, que lucen los asientos de la Tribuna Olímpica, pero prefirió la comunicación directa para trasmitir su malestar. «Creo que con la desocupación que afecta a miles de jóvenes, la AUF o CAFO podrían hacer un convenio con alguna organización para que los muchachos limpien el Estadio Centenario. La verdad que la Torre de los Homenajes quedó preciosa, luce impecable, pero estos asientos democráticos que pusieron   los gordos y flacos, disponen del mismo espacio para sentarse  tienen una mugre que espanta. Yo tuve que mandar mi pantalón a la tintorería porque quedó todo sucio», comentó el contador Melos.

Troquílido, ¿ quién limpia el Estadio Centenario?

-El personal de CAFO. Lo que ocurre es que con el recorte de gasto, han reducido el personal y por más esfuerzo que hacen los actuales funcionarios, los desborda el trabajo. El contador Melos confía en que las autoridades de CAFO (cuya presidencia ejerce también Eugenio Figueredo) adopte las medidas del caso para que la gente no tenga otro motivo para dejar de ir al fútbol. Si a la televisión en directo de los partidos, la mala calidad de los espectáculos, la falta de ingreso de los aficionados, alejan a la gente de las canchas, no se puede agregar la falta de higiene nada más y nada menos que del Monumento Histórico del Fútbol Mundial. El contador Melos confía en que, al trascender esta desagradable información, se adopten las medidas del caso para otros partidos tanto de la actividad local como internacional.

De lo contrario, la clientela del fútbol seguirá disminuyendo; ¿no?

-No le quepa la menor duda. Si usted paga $ 60 pesos para ir al Centenario y a eso le tiene que sumar una cantidad similar por concepto de tintorería, los cada vez menos apasionados hinchas de fútbol tendrán un motivo más para dejar de ir a las canchas. El Picaflor confía en que, la voz del contador Melos será escuchada y el Estadio Centenario volverá a lucir como en sus mejores épocas del desnudo cemento. *

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