ENFOQUE

Castillo tiene balance positivo, pero también cuentas pendientes

El martes, la Asamblea de Clubes resolvió la continuidad como presidente de Federación Uruguaya del doctor Ney Castillo, y creemos que se resolvió lo correcto.

En un año y nueve meses de gestión, el balance de las autoridades es más que positivo. Existieron muchos cambios, aunque como en toda tarea, hay puntos a mejorar ya. Hay cuentas pendientes, que no pueden esperar más a resolverse.

 

La creación de la Liga es su mayor acierto

No fue fácil el comienzo para Ney Castillo como presidente de la FUBB. En abril de 2002 fue elegido, pero recién empezó a trabajar en mayo, puesto que renunció, reconsideró esa renuncia y volvió. El tema fue que no le votaban su cuerpo de trabajo.

Castillo es un dirigente ejecutivo y ésa es una virtud muy grande, a pesar de que en alguna ocasión esa forma de ser le jugó en contra.

Hay muchas cosas que se hicieron bien en estos 21 meses de gestión. Se rodeó en el cuerpo de neutrales de gente de muy bajo perfil, que nunca asumieron un rol protagónico y que cada uno cumplió con acierto su tarea. Fueron ejecutivos al máximo. Gran cambio para una Federación que demoraba demasiado cada paso que daba.

Se colocaron modernas estructuras administrativas, se achicó el gasto de los clubes, se logró abatir un importante déficit económico que existía cuando tomaron la Federación, se firmó un acuerdo con Tenfield, se cambiaron aspectos claves en reformas reglamentarias que ayudaron positivamente a la disciplina, por ejemplo, se acabaron las protestas de los partidos, y algo que era difícil de pensar cuando asumieron, en una temporada: posicionaron al básquetbol en un lugar muy alto, rescatando una imagen que estaba perdida.

Se jugó un Federal 2002 que resultó emocionante. Yel mayor acierto, sin ninguna duda, de esta gestión fue apostar a la creación de la Liga Nacional. La misma se disputó con 10 equipos desde el 17 de marzo del 2003 y fue el «boom» deportivo de nuestro país de ese año.

No existió nada superior en repercusión y éxito deportivo. Las plazas de Paysandú y Salto, fundamentalmente, demostraron que la integración es posible.

La Liga Nacional es el gran acierto de este cuerpo de neutrales. Es justo decir que mucho tuvo que ver en este acierto el papel que jugó la televisión con la difusión y el respaldo económico que vertió, pero el acuerdo fue hecho por estos neutrales. Como vemos, hay muchas cosas que se realizaron favorablemente en estos casi dos años, y que ameritan una continuidad en el cargo para seguir desarrollando otros planes futuros.

 

La situación deportiva de la Selección es el punto en el que fracasó

En toda gestión existen errores, situaciones que quedan en el debe y algunas que necesitan meter mano a fondo para modificarlas de cara a un futuro cercano. No estuvo feliz en la nominación de Néstor García como técnico de la Selección, lo que llevó a un conflicto con Anebu que, con un poco más de cintura e inteligencia para plantear el tema, se pudo evitar. Anebu se sintió ignorada por las autoridades, y por eso reaccionó. No era fácil la determinación de designar a un entrenador extranjero; apoyamos ese cambio, pero la forma no fue la acertada. También no estuvo feliz en la nominación del técnico que dirigió el Súper 4, no se fue claro con Somma en su exclusión, no se le fue directo. Es verdad que este problema le cayó en un momento inapropiado. Todo lo vinculado a lo deportivo fue lo más pobre de su gestión. Es verdad que tuvo otros puntos flojos: la situación de mantener en el cargo a Vartabedían, en más de una ocasión no respaldo al periodismo cuando existieron actos de violencia ante quienes debemos trabajar con libertad y tranquilidad, no se lo vio firme en su posición ante los hechos de violencia que se dieron en los diferentes torneos, siempre buscó quitarle trascendencia a estos actos, pero su mayor déficit está en el proceso de Selecciones juveniles. Cortó el proyecto de Yayo González, pero nunca logró modificarlo por un proyecto estable y de futuro, encarado con estabilidad. Él pensó en Pablo López para las formativas, se le cayó temprano por el diferendo con Anebu. Quería a Tost y también quedó en el camino por el desprolijo manejo que se dio en la Mayor. Le encantaba Ciechanovecchi para que fuera el técnico de futuro, y también se fue. Llamaron a Camiña, le dieron algunos torneos y es otro más que queda en el camino. Está claro que hay algo que funciona mal y Castillo no ataca el problema. Muchas veces se entera de las renuncias una vez que estas son inmodificables. Ejemplo: Werstein. Trata siempre de quitarle trascendencia al tema Tato López. Tato tuvo aciertos, pero también errores, y le dan demasiada carta libre. La renovación de García viene demorada, se habló de un proyecto cuando se lo nominó, y el mismo parece que se corta. ¿Motivos? Dijo Castillo cuando terminó el Preolímpico que estaba encantado con García y que lo quería, pero la nominación se demora. Mientras tanto se habló con el Huevo Sánchez, se pidió cotización por Helio Rúbens, todo poco claro. El gran déficit de esta gestión está en el poco claro manejo de las Selecciones, con renuncias de técnicos, jugadores, preparadores físicos y proyectos que no logran una estabilidad. No queremos que se mire más para el costado, sino que busquemos solucionar el problema. Se perdieron dos años, dos más no. *

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