Daniel Fonseca sigue "cruzado" con Nacional
Parece ser que solamente por lo que hizo en aquel lejano 1989 el ex centrodelantero tricolor Daniel Fonseca será recordado en buena forma por los tricolores, con la imagen en sus retinas del surgimiento esplendoroso del goleador que luego triunfó durante más de un decenio en el fútbol más caro del mundo. De la imagen de aquel muchachito de veinte años que hizo goles de todos los colores a la del contratista – empresario de hoy, hay varios abismos de diferencia.
El desencanto de los hinchas tricolores y de algunos dirigentes con la figura de «El Tigre» comenzó a despuntar con aquella «huida» del número nueve a River argentino, cuando muchos ya lo veían vestir la blusa blanca nuevamente, en lo que se catalogó como una especie de traición a sus raíces, a pesar de que él afirmó lo contrario, que se marchaba a jugar con los millonarios por respetar una palabra empeñada. Varios no le perdonaron esa actitud, y se lo hicieron saber al poco tiempo, cuando finalmente retornó a jugar por Nacional, por un corto período repleto de desencuentros con la parcialidad. Pero el mal relacionamiento no terminaría con su retiro de la actividad, es más, en el inicio de su trayectoria como representante de futbolistas los problemas se incrementaron.
Juveniles
Uno de los hechos que molestó a Daniel Fonseca fue el nombramiento de Santiago Ostolaza como entrenador del equipo, ya que respaldaba totalmente la designación de Wilmar Cabrera para ese cargo, postura que claramente le hizo saber a los presididos por el economista Ache.
Al margen de este hecho, el primer «encontronazo» del ahora empresario con Nacional se originó cuando solicitó la presencia de varios jugadores juveniles que representa en el plantel de Primera División, pedido desestimado en primera instancia por los dirigentes por entender que todavía no estaban para llegar al primer equipo. Conjuntamente con esta negativa, comenzó una serie de «tires y aflojes» respecto a la firma de los contratos de Maureen Franco y Juan Albín, ya que Fonseca pretendía mejoras en los contratos que se le ofrecían.
Las negociaciones continuaron sin que se supiera demasiado sobre ellas, hasta que sorpresivamente el lateral duraznense y el volante salteño no se presentaron a los primeros entrenamientos, argumentando que no habían conseguido pasajes para volver a Montevideo luego de las fiestas tradicionales. En aquel momento LA REPUBLICA informó que el verdadero motivo era una recomendación del representante a los jugadores de no entrenar hasta «nuevo aviso».
Un millón
La tormenta pasó en aquel momento con la promesa de un acuerdo, hasta que la semana pasada apareció otro elemento que terminó desatando la ira del ex delantero de Juventus. Fonseca se entrevistó con uno de los principales dirigentes hace algunos días para definir los contratos de sus representados, y entre otros temas le planteó la posibilidad de adquirir la ficha del volante Alberto Silva, sin lugar a dudas uno de los valores con mayor futuro en el club, y grande fue su sorpresa cuando le pidieron un millón de dólares por sus derechos federativos. Tras la sorpresa inicial, y evidenciando «tener pasta» para este tipo de negociaciones, el otrora goleador anunció al directivo: «Está bien, yo te lo compro en un millón, pero tienen que hacerle un contrato acorde a un jugador que vale un millón de dólares … y entonces tienen que pagarle por lo menos diez mil por mes.»
La posibilidad murió en ese mismo momento, al menos por ahora, y las conversaciones acerca de los montos de los contratos de los futbolistas juveniles continuaron hasta horas antes de que Fonseca retornara a Italia, adonde viajó bastante molesto con Nacional. En un par de meses, cuando finalice la temporada del fútbol italiano, retornará a nuestro país seguramente con novedades importantes para la institución del Parque Central, ya que ojeadores de Juventus siguen atentamente las actuaciones del mencionado Albín y de Carlos Valdez, entre otros.
Mientras esto acontece, dicen que todavía suenan en los oídos de Alberto Silva las palabras de Fonseca, que hace algunos días, mirando una revista, le dijo: «¿Viste a Trezeguet? … yo te puedo hacer ganar la misma plata que gana él.» *
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