"Existe el convencimiento del cambio"
El presidente de la Federación Uruguaya, Ney Castillo, realizó un balance de lo actuado en el año que pasó. Con números a la vista manifestó el incremento en la venta de entradas, reconoció que aún restan impulsar más cambios y que para ello necesita el apoyo de los clubes, quienes están convencidos que la única manera de crecer es modificando la estructura del básquetbol en aspectos deportivos, reglamentarios y organizativos.
Manifestó además que no hará campaña para buscar ser reelegido, aunque señaló que serían necesarios dos años más al frente de la FUBB para terminar de concretar las reformas, para luego dejar el cargo por decisión propia.
-¿Cuál es el balance realizado luego de la temporada 2003?
-Si miramos todo lo que se movilizó el básquetbol en el Uruguay, creo que da para estar por lo menos medianamente satisfechos de saber que estamos en el camino correcto. Después de unos cuantos años donde el básquetbol había dejado de ser el segundo deporte del país, volvió claramente, no sólo a serlo logrando muchas veces vender más entradas que el propio fútbol, sino que aumentando las ventas en el Palacio Peñarol y en el resto de las canchas. Esto es halagüeño. Si a eso le sumamos la Liga Uruguaya y el Sudamericano, llama poderosamente la atención y la verdad que el movimiento ha sido más que satisfactorio.
He visto los porcentajes, y vendimos un 14% más que el año pasado en el Federal, un 16% más en el Palacio Peñarol y 15% más en el resto de los escenarios. Los números son fríos, se vendieron 16% más de entradas que el año pasado y un 50% más que en el 2001.
-¿Cuál es la mayor traba que ha tenido y que no se ha podido comenzar a superar?
-La vetustez de los estatutos y reglamentos, la poca flexibilidad que tienen y la falta de ductilidad, como para poder caminar rápido en las reformas que queremos instrumentar. Se necesitan mayorías especiales que no son fáciles de conseguir, pero de todas maneras en las reuniones que hemos tenido con los equipos de primera y segunda, hemos encontrado receptividad. Hay clubes que saben que con las reformas quizás pierdan algo, pero han manifestado su acuerdo en procura del mejoramiento del básquetbol. Existe el convencimiento entre las instituciones de que es necesario el cambio. Ahora veremos, cuando se presente todo el paquete de reformas si esa percepción que tengo se puede aprobar.
-Siempre manifestó que lo fueron a buscar para ser presidente. ¿Ahora le gustaría ser reelegido?
-La verdad es que no estoy pensando en las elecciones; lo único que haré es seguir trabajando hasta que los clubes me digan que no va más. Ese día dejaré el cargo, mi tarea es trabajar para impulsar las reformas que el básquetbol necesita.
-¿Esta posición sería indirectamente una fórmula para alcanzar nuevamente la presidencia de la FUBB?
-Acá hay cosas que están inconclusas: la Liga Uruguaya, la reforma de los estatutos, y creo que todo el reordenamiento del básquetbol a nivel nacional también lo esta.
Me gustaría completar dos años más de gestión; eso sería suficiente para completar el proyecto que teníamos en mente cuando asumimos el cargo en la Federación.
-¿Qué sucede si no vuelven a darle el apoyo?
-Dejaremos la semilla y el convencimiento: el básquetbol de Montevideo sólo se acabo, acá la apuesta tiene que ser a nivel nacional, incentivar la competencia en divisiones formativas, y los clubes saben que este es el camino y hasta irreversible, no importa quién esté al frente de la Federación.
No siento haber cumplido porque tengo cosas pendientes, pero tampoco siento que me quedara más del tiempo que tengo previsto.
-¿Usted fue el único que bancó a Tato López, luego de que muchos lo responsabilizaron por algunas actitudes en las selecciones nacionales?
-Excepto la gente que trabaja en la interna, el resto no ha sabido valorar la importancia que tiene López en muchas cosas que estamos trabajando. Realmente me da pena porque es una persona que trabaja con sapiencia, sabe de lo que habla, como llegar a las metas, recorrer el camino, que ha trabajado en muchísimos frentes y que, como todos, tiene algunos problemas, pero cuando uno los pone en la balanza con todo lo que ha creado e impulsado, por lejos se inclina a favor de lo que está haciendo.
Tiene una visión del básquetbol diferente a la mayoría de los interlocutores con los cuales hemos conversado. Quiere decir que la confianza que nosotros hemos depositado no se la ganó por conocerlo desde muy joven, sino porque entró de una manera a la Federación y hoy cumple un rol diferente.
Se ganó la confianza con su trabajo, demostrando que el mismo es eficiente. El ingresó como la visión para el exterior del básquetbol uruguayo, y en poco tiempo demostró que estaba para mucho más que ser una figura. Lo que pasa es que, lamentablemente, no todos conviven con él como lo hacemos nosotros, con todo lo que tiene Tato para dar por el básquetbol. Es una pena que no sepa vender una imagen, porque hay muchos que venden imagen y no tiene relleno. Tato lo tiene, pero no sabe vender su imagen. Esto fue una de las cosas que lo afectó, también cuando era jugador.
-¿Está convencido del tercer puesto alcanzado por Uruguay en el Sudamericano de Selecciones?
-Por historia, el básquetbol uruguayo merece pelear los campeonatos; su jerarquía y tradición lo hacen merecedor, pero tengo muy claro que a nivel sudamericano Uruguay no sé si es tercero. Acá tenemos una generación de buenos jugadores que ya han pasado su mejor momento, y tenemos unas generaciones de jóvenes que todavía no han llegado a su techo, y que años de trabajo de nuestros vecinos ahora lo están pagando, dando grandes frutos, mientras que nosotros recién estamos comenzando a trabajar en este tema.
-Hay gente que pretende que no siga al frente de la FUBB. ¿Por qué cree que se generó esta posición?
-Llegué a la Federación para trabajar contra lo que mucha gente ha dicho por ahí. Incluso le han dicho a mis colegas dirigentes del exterior que soy una persona ambiciosa, que aspiraba a puestos internacionales, y realmente es algo que no está en mis planes.
No tengo la ambición de estar más de cuatro años, y lo único que pretendo es demostrar que trabajando se pueden conseguir grandes cosas. Los que pretendan que nosotros nos vayamos, si consiguen el apoyo de los clubes, será una forma legítima de hacerlo.
Acá se vota, y el que no tiene los votos se va, pero primero hay que conseguirlos, y los votos no se consiguen trabajando por detrás, sino levantando la mirada y dando la cara, diciéndoles a todos lo que tenemos ganas de decirles y afrontando la responsabilidad de todos los hechos.
Estoy convencido de que hay gente que se apartó del camino sola, porque se dieron cuenta de que no han tenido cabida en este tipo de estructura, que es de trabajar, afrontar responsabilidades y dar la cara.
Si alguien tiene algún argumento por el cual, de frente, puede esgrimir que nosotros hemos sido malos dirigentes, sería buen que saliera y lo dijera. *
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