Mucha calma
Ni la desazón total por una derrota, ni la euforia enloquecida por una victoria normal. No debe pasar de eso. Ganarle a Chile en el Centenario es normal. Es algo que ha pasado siempre, menos en el Sudamericano del 67, siempre indefectiblemente en Montevideo toda la vida se les ganó. Desde el primer 4 a 0 en el legendario Parque Pereira en el 17 hasta este 2 a 1 en las eliminatorias, jamás Chile pudo ganar. Por lo tanto vencer a Chile, no da para pensar que se ha tocado el cielo con las manos, ni que estamos cerca de Corea-Japón 2002.
Por supuesto que fue importante mantener la constante de poder derrotar a la roja trasandina. Eso no está en discusión.
Me consta que todos los aficionados uruguayos, están deseosos de triunfos del equipo color celeste. Me agradó el apoyo al equipo, el festejo mesurado después del partido, el aplauso para los jugadores y a pensar en Brasil.
No puede haber otro análisis, pensar que el equipo Oriental dio un paso adelante, luego de estudiar toda la fecha está en lo justo. Sentir que estamos otra vez en la senda de la victoria, creo que aún es temerario afirmarlo. Falta mucho.
Las eliminatorias duran dos años, habrá buenos fines de semanas y también de los otros. Por eso es fundamental, estar centrado, con los pies sobre la tierra y seguir apostando al perfil bajo, a la unión del grupo y al trabajo tan pedido del técnico.
Esa siempre fue mi inquietud, la falta de trabajo. Por eso quise a Passarella en la Copa América de Paraguay, también se pidió desde esta columna el trabajo del técnico argentino en el Pre-Olímpico. Todo tenía una sola lectura, el trabajo.
Esa labor se vio reflejada el pasado domingo en la cancha, los más de quince entrenamientos con el grupo dieron sus frutos.
El segundo tiempo de Uruguay fue bueno. Tuvo una actitud el equipo de orden y de equilibrio, que le sirvió para confirmar la victoria. Esto se observó cada vez que fue a recuperar la pelota y lo bien que la manejó cuando la tuvo. Es muy difícil pasar de recuperador, al armado. Eso lo hizo muy bien el equipo de Passarella. Uruguay durante el partido fue un elenco concentrado, casi todos los rebotes le pertenecieron.
Tuvo dos caras, el entrevero y la división de la pelota en el primer tiempo y dominio total hasta los 35 minutos de la etapa complementaria. Sólo Chile complicó en los últimos diez minutos del partido. Salas se lo perdió, estaba en una escandalosa posición adelantada, un libre de Tello que pasó muy cerca y una salvada de Méndez al corner de cabeza.
Calma, mucha calma, esto es necesario para emprender lo que se viene por delante. El repaso de los tres partidos aún no dan para afirmar, nada, ni en favor, ni en contra. Ganarle a Bolivia en el Centenario fue algo lógico, siempre se le ganó, perder con Paraguay en Asunción también, nunca ni siquiera se pudo sacar un punto del Defensores y esta última victoria, frente a Chile, también está dentro de los triunfos de toda la vida de nuestro fútbol.
Se ganó, se jugó un buen segundo tiempo, lo mejor en la era Passarella, pero se hizo, lo que se tenía que hacer, ganar.
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