El capitán fue excluido antes de finalizar el primer tiempo
Como es habitual desde que Juan Ramón dirige la Selección uruguaya, otra vez optó por un sistema rotativo del capitanato y la oportunidad ante País Vasco la tuvo el debutante Ignacio González. El excelente volante danubiano cargó con la responsabilidad de llevar el brazalete y su actuación en los minutos que jugó no estuvo a la altura de sus antecedentes. De todas formas el técnico no respaldó su actuación y a los 43 minutos del primer tiempo optó por quitarlo del campo de juego colocando en su lugar al defensorista Pablo Munhoz, que hizo tan poco como su antecesor.
La delegación compatriota hoy tendrá jornada libre. Los jugadores fueron autorizados por cuatro horas para visitar la ciudad y comprar regalos. El retorno de la embajada celeste a nuestra principal terminal aérea está previsto para mañana en horas del mediodía si es que no hay ningún retraso en alguno de los vuelos.
Si bien el escenario de juego presentó en su entorno un lleno casi total, el mismo no se colmó como se esperaba por parte de la organización. Tal vez los 7 grados de temperatura junto a una lluvia que cayó desde 25 minutos antes de iniciarse el partido fue el motivo para que el San Mamés no luciera a pleno.
Además de ello, la sensación térmica en el estadio fue de 5 grados, por lo que restó mucho público a una fiesta que la viven una vez al año todos los vascos sin importar el color de la camiseta que sus futbolistas defienden habitualmente.
El único que desafió la temperatura fue el entrenador Juan Ramón Carrasco, quien dirigió a su selección con una camisa de color verde y un saco sport al tono sin utilizar un sobretodo de abrigo. Una vez más el técnico demostró una personalidad afín a lo que propone y en el país de los vascos. A porfiado…
Vale destacar que entre los 36.000 espectadores que acudieron al estadio había un grupo de aproximadamente 100 uruguayos, que se reconocían fácilmente pues quisieron mostrar a la televisión y a los propios vascos , sus colores del corazón. Por eso es que se vieron banderas, gorros y camisetas de Cerrito, Nacional y Peñarol, entre otras.
Muchas veces la seguridad de los estadios del exterior deja boquiabiertos a los periodistas que trabajan en la zona de vestuarios. Ayer no fue la escepción a la regla. Los organizadores colocaron un guardia español en la puerta de acceso al lugar donde se ubicó Uruguay, que no dejó pasar ni siquiera a los colegas que mostraron su acreditación correspondiente. La seguridad ante todo.
Previo al inicio del cotejo los 22 futbolistas que inician como titulares suelen realizar ejercicios precompetitivos en la zona de vestuarios. Pero ayer, demostrando lo amistoso que caracterizó el partido, todos los actores principales decidieron ingresar al terreno de juego a realizar el calentamiento. Mientras los titulares hacían los ejercicios previos a la competencia, los suplentes se dedicaron a jugar al tradicional «monito». Los hinchas, locos de la vida viendo a los jugadores incluso antes de la acción propiamente dicha del juego.
Varias bajas se presentaron en la alineación local. Sin lugar a dudas tres de ellos fueron de suma importancia en la alineación que dirigió la dupla técnica conformada por José Angel Iríbar y Mikel Etxarri. Uno de ellos fue López Rekarte. Los dos restantes resultaron ser Xabi Alonso e Ismael Urzáiz, quienes increíblemente en la práctica del viernes, chocaron entre sí y quedaron lesionados, a tal punto que no les permitió participar del cotejo. Por este motivo fueron citados de apuro el «experimentado» Julen Guerrero, Garitano e Iraola.
Otro de los problemas asumidos por los vascos fue que no contaron con jugadores del Osasuna como suele ocurrir en cada presentación de esta selección. Lo que sucede es que para estas fechas hay partidos de otras selecciones regionales y la de Navarra tenía un compromiso contando en su plantilla con mayoría del equipo donde juegan «Chengue» Morales, Pablo García y el africano Pierre Webo, que vistiera los colores tricolores.
En tierras españolas y específicamente de parte de los organizadores hubo alguna molestia porque Uruguay no llevaba una selección con más «nombres». Se preguntaban por qué no estaban, por ejemplo, Darío Silva, Pablo García, Walter Pandiani, Alvaro Recoba, jugadores conocidos por la afición española. Lo cierto es que esta sub 23 jugó y le hizo un partido en líneas generales, parejo a los vascos.
Los organizadores ya anunciaron que para el año próximo la selección que se invitará para el cierre del año será la selección argentina, aunque hicieron la salvedad de que exigirán que los dirigidos por Bielsa concurran con los jugadores de primer orden y más conocidos y no un equipo semiconocido como el que llevó Uruguay.
Vale recordar que cuando se enfrentaron el 22 de diciembre de 1998 los combinados de País Vasco y Uruguay, los charrúas lucieron la tradicional camiseta celeste. Curiosamente, la víspera, disputaron el compromiso de casaquilla roja. Si fue por cábala, los nuestros lo único que hicieron fue no perder 5-1 como en la anterior oportunidad.
Cuando el encuentro llegó al minuto 38, un parcial local decidió mostrarse e ingresó al campo de juego con una bandera a sus espaldas. Además, se le vio que debajo de la camiseta portaba algo «blando» que incluso pudo ser hasta un almohadón. *
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