Felicidad azulgrana
Es el ídolo azulgrana. Unión Atlética tiene en el cubano Richard Matienzo a su figura estelar para tratar de llegar a las finales del Torneo Federal. A sus 34 años decidió retornar a Uruguay, por sus sentimientos con el club y sus hinchas. Después de una larga trayectoria, difícil por momentos cuando por ejemplo abandonó a su selección en pleno mundial, se convirtió en un trotamundos del basquetbol. Su deuda es no haber podido llegar a la NBA, pero eso ya forma parte del pasado y ahora sus baterías apuntan al éxito con Unión Atlética. Aseguró además que no tiene nada contra Malvín, aunque le sería difícil jugar algún día por ese club. Ahora, luego de la clasificación, descansa junto a su familia y pasará las fiestas en nuestro país como un uruguayo más.
–¿Por qué decidiste volver a nuestro país y a jugar por Unión Atlética?
–Tenía un lazo muy grande con el club desde que me fui, y con sus seguidores. Fue la razón que me llevó a retornar, porque además me fui con un recuerdo agradable de este país. Cuando esto sucede, siempre hay tiempo para volver, además hay aquí mucha gente hospitalaria, decente, humilde y muy identificada con mi país y eso fue lo que más me llamó la atención.
–¿Qué significado tiene el basquetbol en tu vida?
–Es mi trabajo, mi laburo como le llaman aquí, pero todo depende en su momento si a uno le gusta lo que hace. Sucede que en este caso, después de practicarlo uno se enamora de lo que hace y luego todo se transforma en un pedazo de su vida que no puede arrancar. Confieso que al principio no me gustaba el baloncesto, pero con el tiempo aprendí a quererlo y a veces pienso en qué será de mí luego de que termine mi carrera como jugador. La verdad no sé qué haría.
–¿Fue un momento duro cuando tomaste aquella decisión de abandonar el seleccionado de tu país en pleno Mundial de Canadá?
–Siempre tuve curiosidad de saber hasta dónde podía llegar jugando al basquetbol. Había enfrentado en varias ocasiones a grandes jugadores, siguiendo además su crecimiento, su forma de vida y me pregunté entonces por qué no podía hacer lo mismo.
Fue entonces que encontré el momento propicio para irme y lo hice, ya no esperé más. Incluso me fui con otro compañero que hoy en día vive en Canadá, pero que decidió después de mí tomar el mismo camino.
–¿Qué sensación sentís cuando te gritan desde la tribuna «balsero»?
–No me molesta, primero porque no soy balsero, nunca me fui en balsa. Creo tener derecho como cualquier ser humano de elegir dónde vivir y hacer lo que quiera. Aquellos que me gritan eso pierden el tiempo, porque en vez de gritar eso podrían buscar hacer cosas más productivas. Por eso la mejor forma para combatir eso es jugando cada vez más duro, y ganarle a quien se me ponga frente. Nada tiene que ver la política con el deporte.
–¿Cuál es la deuda pendiente como jugador?
–Hasta que me muera será no haber podido llegar a la NBA, siempre fue mi sueño. No pudo ser y ahora lo que hago es darle a mis hijos la tranquilidad y todo lo que no tuve, y poder enseñarle aquello que no pudieron hacerlo conmigo. Estuve a punto de ser un NBA, no sé si me faltó alguien que me guiara o más talento, fue un momento raro porque había quienes decían que estaba todo pronto, pero al final se desvaneció la posibilidad. Hubiera sido de una gran ayuda para mí, pero como dice la canción «la vida te da sorpresas» y es una realidad. Uno no sabe dónde puede encontrar la felicidad.
–¿Jugarías por Malvín?
–No tengo nada en contra de ese club, ni con los jugadores o sus hinchas, simplemente juego por mi camiseta y si tengo que pelear por ella lo hago. Dudo si pudiera jugar por Malvín, me siento muy identificado con Unión Atlética, con su gente porque sus vibraciones y sentimientos me tocan demasiado. Si algún día se presentara la oportunidad debería pensarlo mucho, porque a lo mejor a ellos tampoco les gustaría que jugase por Malvín. No tengo nada personal con nadie, pero me siento como uno más de Unión Atlética, ni siquiera pienso a veces que soy un extranjero.
–¿Y por la selección uruguaya?
–Ojalá pudiera hacerlo, sería un gran placer aportar algo de lo mío, aunque hay jugadores muy buenos para el seleccionado uruguayo. De cualquier manera me encantaría.
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