El Libro del Picaflor

— Troquílido, ¿cómo estuvo el cierre de la primera semana de junio en la Asociación?

— Por la tarde, el ritmo fue intenso, por la tardecita, decayó. Sí estuvo muy movido el miércoles y jueves, con el tema de los «garrones», que como ocurre siempre en este tipo de partidos, pululan por el hall de la Asociación.

— ¿Pero usted no dijo que todos los dirigentes tuvieron que pasar por la Caja para el partido de hoy?

— La información es correcta. Todos los dirigentes, de todas las divisionales, debieron pasar por la Caja a abonar sus entradas. Los que tienen carnés 1 y 1 A pagaron $ 120 por entrada, lo mismo que costaba una Tribuna Olímpica sin numerar. De todos modos, según le comentaron al Troquílido, los mangazos por entradas fueron de todo tipo y color. Parece que el «que te jedi» se puso duro y no le dio entrada a nadie, salvo a aquellas personas que, por disposiciones municipales o protocolo, les correspondía. A los demás, les dijeron que no, lisa y llanamente.

— ¿No me diga?

— Sí señor. Lo que más sorprendió en la AUF fueron algunas llamadas telefónicas que se recibieron de personalidades de la política nacional que, acostumbrados al mangazo limpio y abierto, insistían en sus entradas invitaciones que en esta oportunidad se cancelaron.

–Siga, siga que el tema se ha puesto interesante.

— Uno de los informantes del plumífero, le contó que el mayor pedido de entradas lo hizo un alto dirigente político del país.

¿Quién?

— El presidente de la Cámara de Representantes, el Dr. Abdala quien, en un gesto de solidaridad política y demostrando que la pasión del fútbol hace olvidar las diferencias políticas entre los uruguayos, reclamó 99 entradas para todos sus compañeros que componen la misma. Cuando la secretaría de Figueredo recibió la llamada, consultó al presidente y la respuesta de este fue tajante: «Se acabaron las invitaciones. Todos pagamos entradas, así que los señores diputados que deseen ir al partido, también tendrán que abonar las suyas». ¿Qué me dice?

— Que hay que predicar con el ejemplo, ¿verdad?

— Es la mejor forma de educar; con el ejemplo. Un delegado de un club que estaba al tanto del tema, le confesó al plumífero: «Yo estoy de acuerdo con Figueredo y con Damiani (que conste que no es de Peñarol) en que hay que terminar con la evasión en el fútbol. No puede ser que los diputados, senadores, pidan entradas de favor, con los sueldos que ellos ganan. Además, cada vez que les pedimos algo para el fútbol, nos escupen y no votan nada. En cambio, cuando la banca de quinielas quiere sacar un nuevo juego de azar, se lo votan enseguida. Aunque la medida pueda resultar antipática, apoyo a Figueredo», comentó el delegado, que antes había pagado $ 240 para poder entrar hoy al partido, acompañado de su esposa.

— ¿Los demás políticos no mangaron entradas?

— La información que le pasaron a El Picaflor fue que a los señores ediles departamentales de Montevideo y directores de la IMM, como establece el Digesto Municipal, recibieron su entrada porque la AUF está obligado a hacerlo. A los señores ministros de Estado, les obsequiaron dos entradas, a aquellos que expresaron su deseo de asistir al Centenario. Los demás actores políticos que intentaron conseguir una entrada de «garrón» recibieron el mismo trato que los demás y pusieron el «huevo» en la caja.

— Ojalá que esta medida se mantenga en el futuro, para terminar poco a poco, con la evasión en el fútbol.

–¡Enhorabuena!

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