El libro del picaflor
–Picaflor; ¿qué menú preparó para el sábado?
-Usted sabe que hay un tema que tiene preocupado a más de un dirigente.
–Vaya al grano y no empiece con los misterios.
-El caso Abreu va a traer cola dentro del Consejo de la Liga de Primera División.
–¿Por qué?
-Por los honorarios profesionales que habrá que pagarle al estudio que hizo la defensa de la AUF en el juzgado de Trabajo de 4to. Turno.
–Si no estoy mal informado, el doctor Abal Oliú trabaja en forma individual…
-El Picaflor lamenta decirle que está mal informado. El doctor Alejandro Abal Oliú, integra el Estudio Ramírez, Oliú-De Mello, cuya figura más visible es el doctor Juan Andrés Ramírez. Son todos catedráticos relevantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, no están vinculados al fútbol por lo tanto, llegada la hora la AUF tendrá que «garparles» como corresponde a profesionales de ese prestigio.
–¿Y la AUF está en condiciones de afrontar gastos de esta naturaleza?
-Esta misma pregunta es la que se están haciendo dirigentes de varios clubes porque entienden que el Consejo Ejecutivo debió recurrir a los miembros de la Sala de Abogados para defender los derechos de la AUF en la Acción de Amparo que presentó el «Loco» Abreu. En la AUF no hay un peso partido por la mitad y como si fuera poco, el Ejecutivo sale a contratar abogados clase «A» que legítimamente, fijan honorarios en base a su trayectoria reconocimiento académico…
–¿Usted sabe quién es el padre de semejante criatura?
-La información que le dieron al Troquílido en la propia Asociación es que el promotor de contratar los servicios del estudio del doctor Ramírez es el doctor Daniel Pastorini. El primer trabajo que le dieron fue el juicio contra el Banco de Seguros del Estado por el pago de la póliza de los premios de los jugadores y cuerpo técnico. La segunda intervención del estudio del doctor Ramírez-Oliú-De Mello, fue en el juicio contra Gustavo Varela, que inició el empresario Daniel Carrero contra el futbolista, la AUF y Nacional, por un millón de dólares. La tercera actuación del bufete fue en el juicio del «Loco» Abreu. Sólo en el juicio contra el BSE la AUF va a tener que desembolsar unos U$S 150.000 por honorarios profesionales. Para esa guita que en el fútbol uruguayo por honorarios profesionales, es el lujo de la miseria. Hay clubes que están preocupados por esta situación y se la trasmitieron al Troquílido.
–El juicio de Abreu lo van a terminar pagando todos los clubes, incluidos aquellos que promovieron su inhabilitación en la AUF. ¡Qué paradoja!
-No le quepa la menor duda. Así será. Algunos clubes van a saltar como pelota de ping pong cuando se enteren de los montos de los honorarios profesionales de los abogados que contrató Pastorini… Esta fue una de las discrepancias que en su momento mantuvo el contador Humberto Capote con el propio Pastorini.
–¿Por qué?
-Capote con sentido común, que en la AUF no es el más común, planteó hace tiempo que cuando el Ejecutivo tuviera que contratar abogados, recurriera a los profesionales que integran los órganos de la AUF la mayoría de ellos excelentes hombres del derecho- a quienes se les molesta en forma permanente en forma honoraria. «Lo correcto sería que cuando hay que pagarle a profesionales, en vez de salir afuera de la AUF, recurramos a los que colaboran siempre con la institución», comentó sin éxito el contador Capote a Pastorini. *
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