El libro del picaflor
Picaflor; ¿qué le pasa que lo veo cabizbajo?
Usted ve fantasmas donde no los hay.
¿Tiene merca buena para hoy?
Hay una historia que no tiene desperdicios y que pauta cómo funciona el engranaje del fútbol uruguayo. Cómo la gente pierde la memoria o se hace la distraída cuando viene la malaria.
Vaya al grano porque no entiendo un comino.
LA REPUBLICA hace unos días informó sobre las graves denuncias de irregularidades constatadas en la organización del Fútbol Femenino de la AUF.
Denunciadas por las futbolistas que integraban el plantel seleccionado y que renunciaron porque nadie escuchó sus gritos de desesperación.
Es cierto. Hubo gente que intentó hacer como el avestruz; poner la cabeza hacia el piso, quedando con la cola hacia arriba, más regalado que un vintén en la puerta de la escuela… Esta historia ocurrió el pasado jueves en la Asociación en una reunión del Fútbol Femenino. Y es posta, posta porque El Picaflor chequeó con tres fuentes diferentes y todas coincidieron. Además, accedió a la copia de un documento que no tiene desperdicios.
Vaya al grano porque la curiosidad me carcome.
El 8 de mayo de 2000, ingresó al Fútbol Femenino una nota firmada por el presidente de la época de River Plate, Raúl Inzaurralde y la delegada Marcela Brasil, requiriendo información puntual a la profesora Matilde Reisch. Específicamente, los darseneros querían saber en qué condiciones se había realizado un préstamo de diez mil dólares al empresario Paco Casal por parte del fútbol femenino, en qué se había gastado el dinero y si le habían devuelto la plata al empresario, al frustrarse una rifa de un auto cero quilómetro.
¿Las mujeres también manguearon al Paco?
Para no ser menos, también le pegaron un mangazo. La profesora Matilde Reisch, respondió el 19 de mayo de 2000, que el dinero había sido solicitado en forma de préstamo personal, no institucional, por lo que la AUF no estaba comprometida en la operación financiera.
¿Y?
El pasado jueves, en la reunión de delegados del Fútbol Femenino se conoció la verdadera historia de la nota remitida por los darseneros el 8 de mayo de 2000 a la profesora Reisch. Una delegada, llevó fotocopias de un borrador de la misma nota que había sido redactada por un amigo íntimo de la presidente del Fútbol Femenino, para hacerle una zancadilla.
¡Cómo!
Si señor. El jueves pasado, el señor Jorge Burgel, amigo personal de Matilde Reisch, reconoció delante de todos los delegados y del gerente deportivo de la AUF, Osvaldo Giménez, que él había sido el redactor de la interpelación que River Plate le hizo a Matilde en mayo de 2000. Una delegada, lo encaró y lo intimó a que, públicamente, reconociera que él había sido el redactor de la nota… Ante la contundencia de la prueba y la firme convicción de la delegada, Burgel no tuvo más remedio que aceptar que el borrador que le mostraba la delegada era de su puño y letra. Ergo, reconoció que él había sido el autor de la nota que puso contra la espada y la pared a quien decía era su amiga, la profesora Reisch.
Traición a la mexicana; la-la-la.
Impresionante. Matilde Reisch jamás imaginó que su amigo Burgel fue el autor de la nota que le exigía información minuciosa, tendenciosa, sobre su administración. Casi tres años después, la verdad salió a luz. Burgel reconoció que fue el autor del borrador que fue volanteado entre los delegados del Fútbol Femenino. Parece que Giménez, después del incidente, comentó a un colega que iba a solicitar al Ministerio de Deporte y Juventud, el cese de la comisión de Burgel porque le había perdido la confianza. ¿Qué me cuenta?
Picaflor; ¡tire la cadena que no aguanto más el olor a podrido!
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