RECIFE

Tras una odisea con el tráfico, Uruguay por fin pudo entrenar en una cancha

Tras perder casi una hora y media para recorrer unos treinta kilómetros, la selección de Uruguay por fin pudo realizar la tarde del viernes su primer entrenamiento en una cancha de fútbol en Recife (noreste), con miras a su debut el domingo en la Copa FIFA Confederaciones.

Forlan y Suarez en el entrenamiento en el club Sport de Recife

«Es muy importante para una selección tener un campo relativamente cerca del hotel en que nos alojamos para poder entrenar», dijo el capitán celeste Diego Lugano la noche del viernes en conferencia de prensa.

Lugano, defensa del Málaga español y que se expresó en un portugués fluido ante las consultas de la prensa local, se mostró sorprendido «por no tener las condiciones mínimas para entrenar, un campo cerca del hotel».

«Esto lo digo como una crítica constructiva para que Brasil siga creciendo de cara al Mundial», prosiguió Lugano.

«Este inconveniente no es grave para nosotros, que somos uruguayos y estamos acostumbrados a cosas peores que estas, pero imagínense para una selección europea de primer nivel, puede ser un drama para ellos», agregó el capitán de la celeste.

Uruguay, que llegó a la ciudad pasada la medianoche del miércoles, practicó esta tarde en el centro de entrenamientos del club Sport de Recife, en la localidad de Jardim Paulista, en las afueras de la capital del estado de Pernambuco (nordeste).

«Nosotros no pedimos un tratamiento vip en los aeropuertos, ni los mejores hoteles con las mejores comidas, simplemente un campo cerca y en buenas condiciones para entrenar», agregó Lugano, quien aseguró que de todas formas el problema «para nada es frustrante ni va a interferir con nuestro juego».

El entrenamiento fue abierto a la prensa por los primeros quince minutos y posteriormente se cerraron las puertas.

Se encontraban presentes los 23 jugadores que integran el plantel celeste, que debutará el domingo frente a España en el Grupo B de la Copa Confederaciones, en partido que se jugará en el Arena Pernambuco desde las 19H00 locales (22H00 GMT).

Pero los pocos más de treinta kilómetros de distancia desde el Mar Hotel, donde se encuentra alojada la selección celeste, y el lugar de entrenamiento se transformaron en una odisea tanto para el autobús oficial que trasladaba al equipo como para la prensa que concurrió.

El intenso tráfico que prácticamente colapsa durante el día la ruta nacional BR101, la que se debe tomar para llegar a Jardim Paulista desde Recife, hace un viaje de quince minutos en uno de prácticamente hora y media.

Además, una vez que se sale de dicha ruta, se debe encarar un camino de tierra de cerca de un kilómetro por el medio del campo que hace aún más dificultosa la llegada al centro de entrenamiento del Sport de Recife, equipo que milita en la segunda división brasileña.

«La verdad que la distancia y el tiempo que nos llevó llegar y luego volver al hotel no las teníamos previsto», afirmó Lugano, y «cansa un poco».

Por su parte, el volante Gastón Ramírez manifestó que «fue un trayecto un poco largo para ir a un entrenamiento, pero tampoco fue tan grave».

Ramírez, del Southampton de la Liga Premier inglesa, minimizó el tiempo perdido en el viaje: «para nosotros es bastante normal pasar por estos inconvenientes», señaló el zurdo volante ofensivo.

Ramírez sí mostró su conformidad porque Uruguay pudo entrenar en una cancha en la jornada y no en un gimnasio como el jueves en su primer día en Brasil.

«El jugador todos los días quiere tocar pelota y no ir a un gimnasio, pero son circunstancias que no se pueden evitar», apuntó.

El centro de entrenamiento del Sport, que cuenta con varias canchas de buen nivel, puede ser prácticamente imposible de acceder en días de lluvia, como normalmente pasa en esta epoca en Recife aunque este viernes el sol salió y le dio un respiro a los celestes. AFP

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