LA GRAN BANDERA QUE SIMBOLIZA LA CONQUISTA DE 1950 PRESENTO UNA NUEVA LEYENDA

"Otra celeste es posible, sin Paco"

La gran bandera color celeste fue exhibida por primera vez en el encuentro entre Uruguay y Brasil durante las pasadas eliminatorias. En aquella oportunidad, simplemente decía «1950», un número que tiene un gran significado por sí solo. Después le fueron agregando cosas, primero un indio y luego distintas frases, desde un homenaje a Diego Maradona cuando Uruguay enfrentó a Argentina en el último partido de las eliminatorias, hasta un mensaje de aliento al recientemente lesionado Guillermo Rodríguez.

Ayer presentó una leyenda totalmente nueva que fue bien recibida por la mayoría de los hinchas presentes en el Centenario, quienes aplaudieron la iniciativa. La frase decía «Otra celeste es posible, sin Paco». Cada uno tendrá su propia interpretación.

Con la última fecha del Sudamericano llegó a su fin la campaña «Tarjeta roja al trabajo infantil», impulsada por la Organización Internacional del Trabajo, la Confederación Sudamericana de Fútbol y la FIFA. Ayer se entregó a todos los concurrentes al Centenario una tarjeta roja ficticia para mostrarla antes del partido entre Uruguay y Brasil.

El encuentro de primera hora, entre Ecuador y Paraguay, fue vivido muy intensamente por los hinchas uruguayos. Esto se debió a que una victoria ecuatoriana le brindaba mayores posibilidades de clasificación a Uruguay. Los parciales celestes gritaron ambos goles del equipo amarillo y se lamentaron cuando los guaraníes anotaron.

Sobre el mediodía de ayer, las autoridades resolvieron habilitar la tribuna Amsterdam, que en principio iba a estar cerrada al igual que la Colombes. A pesar de abrir sus puertas, la cabecera estuvo muy poco poblada, ya que la mayor parte del público se ubicó en la Olímpica.

La gente que se acercó ayer al Centenario para apoyar a Uruguay intentó brindarle aliento a los futbolistas en varios pasajes del encuentro. Gritaron el gol anotado por Guerrero en el primer tiempo, aunque fue anulado por el juez Baldassi; luego sí se sacaron las ganas de festejar un gol con el tanto de Jorge Martínez. Al final, despidieron con silbidos a los futbolistas celestes.

Las demás selecciones también contaron con el apoyo de sus hinchas. Los parciales de Brasil estaban en el segundo anillo de la Tribuna América, contra la Olímpica. Durante el partido ante Uruguay, a pesar de que eran muy pocos, alrededor de veinte torcedores realizaron varias veces la famosa ola. Festejaron el triunfo ante Uruguay, pero no se quedaron a observar el encuentro de Argentina y Colombia, que en caso de terminar empatado les otorgaba el título sudamericano.

Por su parte, los hinchas argentinos estaban en el primer anillo de la América contra la Colombes, debajo del lugar donde se encontraban los norteños, con los cuales tuvieron un duelo de cánticos durante algunos minutos. Los parciales de la celeste y blanca vieron todo el partido ante Colombia de pie y tocando un bombo. Los colombianos estaban en la América contra la Amsterdam y utilizaban una corneta para acompañar sus voces de aliento.

Mario Sebastián Viera fue el arquero titular del equipo uruguayo en el partido de ayer, suplantando a Martín Silva. Viera hizo su debut en el sudamericano y era el único integrante del plantel que no había participado de ningún encuentro.

Durante el primer tiempo, el Polilla da Silva realizó su primera variante en el equipo. Hizo ingresar a Carlos Grosnile en sustitución de Richard Porta, quien se retiró bastante ofuscado del campo de juego. Se sacó la camiseta y la tiró al banco de suplentes.

El árbitro del cotejo entre uruguayos y brasileños fue el argentino Héctor Baldassi, que también había dirigido el partido entre estos mismos rivales en la primera fase. En ambas oportunidades el triunfador fue Brasil.

Uruguay culminó como ganador del Trofeo Fair Play, que fue entregado en la misma ceremonia donde se premió a las selecciones clasificadas al mundial y al campeón, Argentina. Los futbolistas charrúas recibieron 17 amarillas y una sola tarjeta roja en el transcurso del torneo.

Los futbolistas argentinos se acercaron a saludar a sus hinchas luego de consagrarse campeones sudamericanos, mientras el plantel brasileño ingresaba al campo de juego para recibir su medalla de plata, con pocas ganas, ya que estuvieron muy cerca de conseguir la de oro.*

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