VENCIO A COLOMBIA Y FESTEJO CON LA CLASICA VUELTA OLIMPICA

Argentina se adueñó del Centenario

Era bastante obvio que el campeonato debía terminar así, con una mediocridad similar a la que se vio a lo largo del mismo. El partido que definió el certamen mostró la misma pobreza futbolística que la mayoría de los encuentros anteriores, con abundancia de toques en la mitad de la cancha, poca profundidad por parte de ambos equipos, escasas jugadas hilvanadas colectivamente y muy pocas incidencias de riesgo para cualquiera de los dos arcos.

Dentro de este panorama a Argentina le bastó con sacar su chapa de «cuadro grande» luego de perder sorpresivamente ante Venezuela en la fase inicial. Fue sorteando los escollos que se le presentaron «a los ponchazos», pero consiguiendo su objetivo paso a paso.

En un torneo en el que además de los «grandes» equipos estuvieron ausentes varias de las figuras que llegaban con mayor fama, a la selección albiceeste le bastó con la presencia de Fernando Cavenaghi, un número 9 que aparece justo cuando su equipo más lo necesita.

Así pasó anoche, porque el delantero de River Plate le dio el título a su escuadra justo cuando el partido comenzaba a transformarse en un bostezo permanente y Colombia empezaba tímidamente a acercarse al arco argentino. Con un disparo exacto, medido, con la potencia justa, al ángulo derecho del portero Landazuri, Cavenaghi transformó un tiro libre a tres metros del área en el único gol del partido, que bastó para conseguir los tres puntos.

Jugaron para Brasil

Durante todo el primer tiempo ambos conjuntos parecían conformarse con un empate que le daba el campeonato a Brasil, pues ninguno de los dos ponía demasiado empeño en acercarse al área rival; nuestros vecinos tenían la iniciativa y una mayor posesión de pelota, pero prácticamente no pisaron la zona quemante rival.

Al igual que Colombia, Argentina movía la pelota en la mitad de la cancha con relativa precisión, pero el balón no llegó nunca al área durante ese lapso. Recién a los once minutos, cuando los arqueros no habían tocado la pelota todavía, un remate desde fuera del área de Mascherano sacudió la modorra de las tribunas, lanzando abajo contra el palo y obligando al meta colombiano a mandarla al córner.

Recién sobre la media hora los cafeteros se animaron a ver de cerca al golero argentino, rematando desviada la única chance que tuvieron a su favor; solamente la practicidad de Cavenaghi para picar al vacío, para aprovechar los espacios libres en la defensa colombiana, eran los elementos destacables de la lucha.

En uno de esos movimientos el Torito albiceleste dejó solo frente al arco a un desconocido Carlos Tévez, que rechazó hacia la mitad del campo en vez de empujarla a la red.

La segunda parte se inició bajo los mismos tópicos, con Argentina mejor dominando campo y balón, pero con una Colombia más decidida a hacer daño de contragolpe, contando para ello con el tesón de Jaime Ruiz, prácticamente sin compañía. Otra vez el boquense Tévez quedó solo delante del arquero, tanto que pareció compadecerse de éste alcanzándole el balón a las manos; esa jugada del 10 xeneize y un tiro libre de Johny Acosta fueron lo único destacable en un cotejo que marchaba hacia el final sin novedades, consagrando a Brasil –que miraba de afuera– campeón del torneo.

Tarde se acordó

El gol de Cavenaghi desató el delirio de un par de cientos de argentinos que poblaban la Tribuna América contra la Colombes: al grito de «somos campeones otra vez» las banderas blancas y celestes comenzaron a flamear, al tiempo que dentro de la cancha el equipo del Pacífico despertaba de su largo letargo, intentando tardíamente ir por un empate. Estuvo cerca en un par de ocasiones, pero no pudo concretar sus ambiciones ofensivas, dejando escapar la chance más clara sobre la hora misma de finalización, cuando Ruiz remató defectuosamente desde el borde del área chica.

El pitazo final de Larrionda sirvió de disparador para el festejo argentino dentro y fuera de la cancha, situación que se repite en los últimos años a nivel juvenil. Claro, para ellos no es un triunfo más, como para nosotros tampoco es cosa común verlos recibiendo una Copa en nuestro Estadio Centenario. *

 

ARGENTINA 1

Gustavo Eberto (6)

Joel Barbosa (5)

Walter García (6)

Javier Pinola (6)

Pablo Zabaleta (5)

Javier Mascherano (6)

Hugo Colace (5)

Fernando Belluschi (5)

Carlos Tévez (4)

Fernando Cavenaghi (7)

Emanuel Rivas (6)

DT: Hugo Tocalli.

Suplentes: Lucas Molina y Maximiliano López.

Cambios: 46′ Leonardo Pisculichi (5) por Fernando Belluschi, 67′ Patricio Pérez (5) por Emanuel Rivas y 88′ Jonás Gutiérrez (-) por Leonardo Pisculichi.

 

COLOMBIA

Héctor Landazuri (6)

Johny Ramírez (5)

José de la Cuesta (5)

Andrés González (5)

César Faucett (5)

Yulián Anchico (6)

Abel Aguilar (5)

Fabián López (5)

Johny Acosta (6)

Víctor Montaño (5)

Jaime Ruiz (6)

DT: Reinaldo Rueda.

Suplentes: Omar Gil, Pablo Pachón, Alvaro Najera, Jaime Castrillón y Jhonatan Estrada.

Cambios: 61′ Javier Araújo (5) por Víctor Montaño y 65′ Edixon Perea (5) por Johny Acosta.

 

Goles: 75′ Fernando Cavenaghi (A).

Jueces: Jorge Larrionda (Uruguay, 6), Ednilson Corona (Brasil), Winston Reategui (Perú) y Carlos Amarilla (Paraguay). Tarjetas rojas: 90′ Johny Ramírez (C).

Tarjetas amarillas: 20′ José de la Cuesta (C), 40′ Mascherano (A), 55′ Johny Ramírez (C), 67′ Leonardo Pisculichi (A), 70′ Jaime Ruiz (C).

Cancha: Estadio Centenario.

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