"La gente me dio su cariño de entrada"
El mejor extranjero del Torneo Federal, goleador y figura de Trouville, Paolo Quinteros goza de una breves vacaciones en su país, Argentina, debido a las fiestas tradicionales. Fue la oportunidad para que Andrés Pando, periodista de Ole, lo entrevistara y preguntarle de su momento en el basquetbol uruguayo y de lo que significa estar en un club como Trouville. En su primera salida de su país destaco el cariño que le brinda la gente de Pocitos, la forma de jugar en Uruguay y la posibilidad de jugar en la selección celeste ya que su madre y su abuela son uruguayas. Esta es la entrevista de Ole con el mejor extranjero en el Torneo Federal.
«Â¡U-ru-guayo/U-ru-guayo!», les cantaron a los jugadores de ese país que dejaron su huella en las canchas argentinas. Wilfredo Ruiz y Tato López lo escucharon en los comienzos de la Liga, cuando se cansaron de destrozar redes. Por eso uno se mantiene primero y el otro aparece sexto entre los máximos goleadores por promedio de la historia. Luego también lo sintieron Nicolás Mazzarino y Marcelo Capalbo, dos de los mejores de la última generación.
«Â¡Ar-gen-tino/Ar-gen-tino!», le cantan a Paolo Quinteros los hinchas de Trouville por lo que mete en el Federal uruguayo. Un conflicto con La Unión, su club de origen en el ascenso, lo distanció de Estudiantes de Olavarría y lo dejó sin equipo en Argentina por esta temporada. «De ese tema no hablo. Nino Burgan, mi agente, se encarga de manejarlo. Yo sólo juego», dice el escolta entrerriano mientras descansa en Colón.
El jueves lo esperan para entrenarse en Uruguay, donde viene de un 2-0 sobre Biguá en cuartos y el 15 larga ante Welcome en semi. Una campaña histórica de Trouville, segundo en el Apertura y campeón en el Clausura, el número uno de la fase regular. Mucho para un equipo que apuntaba a mantener la categoría. Eso hasta la llegada de Quinteros, que promedia 26.4 puntos y con el que ganaron 21 partidos de 23.
–¿Cómo se siente cuando te dedican el «Ar-gen-tino»?
–Raro, más por tratarse de mi primera salida del país y ocupar plaza de extranjero. La gente me dio su cariño de entrada. A la cancha llevan una bandera con el escudo del club y los colores argentinos. Les caigo bien porque no prometo nada, sólo trabajo y sacrificio.
–Te pagan 130 dólares por partido. ¿Un grupo de socios los pone para que juegues?
–No sé bien. Pero la plata siempre llega. Es un club humilde de Pocitos, con gente que lo sigue mucho y colabora en lo económico. Desde el 45 que no gana un título y tiene 80 años de vida, por eso se engancharon tanto ahora.
–Atenas, Boca y Libertad te hicieron ofertas. ¿Significa un retroceso jugar en Uruguay?
–No, para nada. Me quedan más cosas positivas que negativas. Es un nivel inferior al de la Liga, pero lo vivo con tranquilidad y sumo cosas a mi juego. Me dieron la responsabilidad de liderar al equipo y tomar las decisiones, algo que me va a servir para el futuro.
–¿En Trouville alcanzaste un nivel más alto que en la Liga?
–Me toca una función distinta en el equipo. Ruiz Moreno, Ginóbili y Díaz tomaban las decisiones en Olavarría en la última temporada. En Trouville, además de puntos, ando bien en asistencias y robos.
–¿Qué diferencias notaste?
–Se permite más contacto físico. Mucho roce. En la Liga se juega un básquet más inteligente y elegante. A algunos jugadores uruguayos les faltan fundamentos.
–¿Hacen trámites para llevarte al seleccionado uruguayo?
–Hubo comentarios, porque mi mamá y mi abuela son uruguayas. Pero nada oficial. Recién tengo 23 años, así que sueño con una chance para jugar y mostrarme con la camiseta argentina. *
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