El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿ qué tiene para hoy?
–Por suerte, la información surge como de un manantial: permanente e incesantemente. Los amigos del Troquílido están al golpe del balde y lo tienen al tanto de todo.
–Cuente, cuente y déjese de alcahuetearle a sus amigotes.
–Usted está enterado de que la FIFA acaba de distinguir, en Madrid, a Ronaldo como el Mejor jugador del 2002.
–¡Chocolate por la noticia!
–No se ponga irónico que no va a ningún lado. Escuche, pregunte lo que no entiende y después opine con fundamento. La historia es así: la elección del Mejor Jugador del Año es un evento que organiza FIFA desde hace muchos años. Es una votación muy calificada porque participan de ella los entrenadores de las selecciones nacionales de cada una de las asociaciones afiliadas. Ergo, cuando la urna se pronuncia, la elección es incuestionable.
–Vaya al grano y apunte, porque usted está buscando el ángulo de tiro.
–¿Usted sabe quién votó por la AUF?
–Me imagino que don Víctor Púa, técnico de Uruguay en el Mundial.
–El Picaflor lamenta decirle que anda medio mal de la imaginación y va a tener que consultar a su «imaginólogo» de cabecera porque le erró como a las peras. El voto de Uruguay en la elección que organiza la FIFA lo dio el gerente deportivo, Osvaldo Jiménez. El fue quien llenó el formulario y expresó la voluntad de Púa en la votación.
–Perdóneme pero no entiendo, ¿puede Osvaldo Jiménez votar por Púa?
–Las normas de ética dicen lo contrario: si el técnico de Uruguay durante el Mundial y siete meses de 2002 fue Púa, él fue el que dirigió a la Selección, el que vio en acción a todos los posibles candidatos, lo correcto hubiera sido que la AUF llamara a Víctor para que se pronunciara. Al final, votó Giménez que no está habilitado para hacerlo porque incluso el ayudante de Púa era Polilla da Silva y no fue consultado. Incluso hoy es el actual técnico de las selecciones, ya que dirigió en Venezuela el partido amistoso de la Selección mayor. El voto de la AUF fue trucho.
–El fútbol uruguayo como organización debe dar lástima a nivel internacional.
–Está más sospechado que Bin Laden, pero acá le quieren hacer creer a la opinión pública que tenemos dirigentes de peso, con un fútbol bien organizado y planificado. Para los que no están en la cocina del fútbol, este detalle de la votación de FIFA puede ser insignificante, pero a Púa no le debe de haber gustado nada cuando se enteró que fue ignorado por la AUF. A lo mejor usted no sabe, pero la votación es nominal y figura en la web de FIFA, por lo que en el lugar que debió figurar el nombre de Víctor Púa como entrenador de Uruguay, apareció publicado un tal Osvaldo Giménez que no es el entrenador titular ni alterno de las selecciones uruguayas.
–Usted tiene la rara habilidad, Troquílido, de encontrarle siempre la quinta pata al gato.
–No es un tema menor. ¿Usted tiene idea de cuántas personas en el mundo ingresan diariamente a la web de FIFA? ¿Usted sabe el marketing que significa para un entrenador de cualquier país figurar en una votación tan exclusiva como es la elección del Mejor Jugador del Año, sólo comparable con la de Miss Mundo?
En este mundo donde el marketing es imprescindible para ingresar al mercado del fútbol, Osvaldo Jiménez le sacó la posibilidad a Púa en primer lugar y al Polilla da Silva en segundo, de aparecer en las marquesinas de la FIFA.
Claro, con su currículum de haber descendido a Huracán Buceo, de haber sido perdedor con Wanderers, de no haber ganado ningún título en nuestro país, ahora se dio el gusto de figurar junto a Felipe Scolari y Marcelo Bielza, por citar los más renombrados de América, en la página de FIFA, desplazando a sus colegas. *
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