El libro del Picaflor
–Picaflor, ¡qué bombazo metió ayer!
–Despacio, no se maree que no vale la pena. En esta profesión se gana y se pierde con la información. Hay que tener humildad cuando se gana e hidalguía cuando se pierde.
–Me dijeron que en el cónclave de Presidentes, el pasado sábado, Juan Pedro Damiani había comentado que le gustaba Carrasco para dirigir a la selección.
–Esto ratifica plenamente la información que el propio Juan Pedro Damiani le había dado a El Picaflor horas antes. ¿A quién se le puede ocurrir que el Troquílido va a inventar que el vicepresidente de la AUF se inclina por Carrasco para dirigir la selección? La casa es seria, como dice el Toto.
–¿Y para hoy qué tiene?
–Muy jugosa información. A pesar de las trabas que el Consejo Ejecutivo dispuso para que los medios de comunicación y en especial los periodistas no pudieran llegar al Centro de Alto Rendimiento, para cubrir el cónclave, hubo gente que colaboró con el plumífero y le aportó datos, novedades, para su columna.
–Cuente, cuente, que se relame por abrir la boca.
–Como dice el tango, «el músculo duerme y la ambición descansa». A los Presidentes hubo cosas de la reunión que le llamaron poderosamente la atención. Una de ellas, por ejemplo, fue que no se contrató servicio de mozos para el lunch que se brindó al mediodía.
–Está bien; usted reclama siempre a los dirigentes que ahorren y no mal gasten el dinero.
–¡Por supuesto! Los jugadores cobran tarde, poco o nunca y los dirigentes no pueden dilapidar el poco dinero que genera el fútbol. Volviendo al cónclave, a varios presidentes de clubes les llamó la atención cómo un funcionario de la AUF hacía méritos ante los neutrales y se desvivía por ser un buen anfitrión. Iba, venía, servía las bandejas, llevaba refrescos, whisky, era un señorito inglés a las cinco de la tarde.
–Sus informantes no quieren a nadie ¿eh?
–No interrumpa que la historia está interesante. En un momento, un Presidente de un club chico que tiene grandes problemas financieros para comenzar la temporada 2003, le comentó a un colega: «este sí que gana bien. Cobra cinco mil dólares por hacer de mozo. ¡Qué generoso que es nuestro fútbol!», expresó y se fue a sentar porque estaba cansado porque las «gambas» no le aguantaban más.
–Déjese de misterios y vaya al grano; ¿quién cobra cinco mil dólares para hacer de mozo en la AUF?
—No, no, no, no se puede ser tan atravesado. Nadie gana cinco mil dólares por mes en la AUF para hacer de mozo. Este comentario surgió cuando un presidente vio al gerente deportivo, Osvaldo Jiménez, muy solícito y afable, sirviendo con una bandeja el lunch que brindó el Ejecutivo a los dirigentes. Fue una nota diferente, que no pasó inadvertida porque parece que el gerente deportivo le puso más pasión que Crossa en el programa de Canal 29. ¿Entendió?
–Usted no quiere a nadie. El día que se muera, su féretro va a tener las manijas del lado interior porque no lo va a llevar nadie al cementerio.
–Pero no va a decir que no es un chimento jugoso del cónclave de los presidentes. El presidente que llamó al Troquílido para pasarle el dato le comentó: » hay gente que en la vida para trepar no le importa nada; asciende sin importarle que los peldaños de la escalera están hechos de seres humanos. A varios de los que estábamos en la reunión nos dio asco ver cómo el gerente deportivo hacía méritos ante el Ejecutivo y se desvelaba por atendernos bien. Un espectáculo muy lamentable. Picaflor, recuerda que una cosa es ser servicial y otra es ser servil, opinó el informante. *
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