Levantando el pie del acelerador
«Es posible que con o sin máscara, Guillén o Marcos aparezca en mi próxima visita a México» que iniciará este fin de semana, afirmó Sabina, quien destacó la «estatura histórica» del subcomandante, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que saltó a la fama el 1º de enero de 1994 al liderar una rebelión indígena en el sureño Estado mexicano de Chiapas.
Durante una rueda de prensa ante un centenar de periodistas y fotógrafos, ofrecida en un gimnasio del norte de Madrid, Sabina, de 53 años, y mucho mejor semblante que en sus tiempos de «vicios», como el mismo lo ha calificado, se refirió con mucho humor a su «nueva vida» y a la grabación del disco.
También fue la ocasión para que presentara su segundo libro, titulado Con buena letra, que reúne más de 200 canciones, algunas de ellas inéditas.
Sabina relató la anécdota que lo llevó a componer «Como un dolor de muelas», canción basada en un poema que el subcomandante Marcos le envío hace años en una carta, en la que le enviaba un poema muy breve y le contaba que estaba en la selva lacandona, con dolor de muelas y que su novia lo había dejado.
«La carta de Marcos me divirtió, me emocionó, me halagó y también me paralizó por su estatura histórica, para mí que soy un niño mitómano de provincias», explicó Sabina.
«Como si llegaran a buen puerto mis ansias, como si hubiera donde hacerse fuerte, como si hubiera por fin destino para mis pasos, como si encontrara mi verdad primera…» dice la primera estrofa de la canción que en el disco interpreta sólo Sabina y no Marcos, como indicaban algunos rumores.
Después de posar contra las cuerdas, Joaquín Sabina, respondió sentado en medio del ring, un decorado muy a tono con la tapa del disco, en la que el autor de «Y dieron las diez» aparece con la cara magullada y guantes de boxeo en mano.
«He dejado de fumar durante ocho meses y no he dejado de beber, pero sí de hacer cosas con la nariz, excepto respirar», explicó entre risas y con un cigarrillo de plástico en la mano, al ser consultado sobre la vida sana que los médicos le impusieron tras un accidente cerebral leve que sufrió en agosto de 2001.
«Lo único que he hecho, ha sido levantar un poquito el pie del acelerador… porque tampoco es bueno cambiar tanto de vida y dejar tantas cosas de lado», aseguró.
Adelantó que en mayo próximo iniciará una gira de conciertos por España, para presentar, entre otras, las 17 canciones que integran «Dímelo en la calle», y a partir de setiembre u octubre lo hará en los escenarios de «todos los países de Latinoamérica que quieran que vayamos».
Aunque antes de los conciertos viajará a Argentina, Chile, Venezuela y Perú para promocionar el disco y el libro. Tras afirmar que la variedad de estilos musicales, como es el caso en su última placa, sirve para «mostrar todas las posibles almas del autor», dijo que en ellas se ven las influencias de las músicas de México, Argentina, Cuba y Perú.
A los 53 años, Sabina, oriundo de Ubeda, en la provincia andaluza de Jaén (sur) sigue reivindicando el valor de la canción como género, porque «las canciones se abren paso a través de los oídos, la piel, la memoria y el alma de la gente». *
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