"LEJANA TIERRA MIA" DE EDUARDO ROVNER, EN ANDAMIO 90

El mejor Rovner

 

«Andamio 90″ es una empresa de Alejandra Boero y Alejandro Samek; bajo el impacto de las circunstancias económicas que vive la Argentina estuvo a punto de no poder realizar su temporada 2002, la que ha sido posible, sin embargo, por la colaboración de ex alumnos y amigos. Entre ellos se ha contado, sin duda, Eduardo Rovner, que ha brindado su pieza «Lejana tierra mía», representada hace una década y editada en libro en 1994. Pertenece a una fecunda época en la vida artística del autor, que nos dio obras como «Cuarteto», «Volvió una noche» y «Compañía».

En «Lejana tierra mía» está lo mejor de Rovner: Situaciones cotidianas vistas por un ojo inteligente y tierno que las hace trascendentes y dotadas de amplios significados, un diálogo natural y expresivo pero conciso y nada redundante, un flujo bien medido de sentimiento y emoción que se comunica con claridad y eficacia a la platea; hay, finalmente, un lenguaje chispeante, lleno de rasgos de humor, por el que, entre bromas y veras, va llegando la melodía de los temas ocultos. Así, en «Lejana tierra mía» está el tema de la creación artística (los personajes son padre e hijo que pintan un mural), creación muy bien representada en su aspecto artesanal, en lo que tiene de noble trabajo; pero aparecen también los temas de la relación padre-hijo y maestro-discípulo. Entre otros subtemas está, además, el de la formación, el del ejemplo, el de la dialéctica de esas relaciones: el discípulo tiene algo que enseñar y el hijo tiene que contribuir al nacimiento de un nuevo padre, que sin embargo es, quizás más auténticamente, el mismo del comienzo. Para no ser menos, está el doble tema de la emigración: somos emigrantes o hijos de emigrantes, con una agenda perpetua de identidades y lealtades; pero ahora pensamos, o piensan nuestros hijos, en volver al país de nuestros antepasados.

Todo esto, como se comprende de inmediato, está cargado de elementos míticos y arquetípicos, que Rovner maneja como singular facilidad, como si fueran objetos sencillos y de livianos porte.

La obra finaliza con un toque de emoción, y muchos espectadores no pueden ocultar sus lágrimas; pero ese final, con todo lo que significa de reencuentro esperanzador entre padre e hijo, no carga las tintas, no abusa de su percusión y una amplia y límpida oxigenación nos recorre el espíritu.

La obra está muy bien interpretada por Osvaldo Santoro en el papel del padre y por Paulo Brunetti en el papel del hijo. Santoro es un actor solvente y muy conocido; Brunetti es una muy grata revelación.

 

LEJANA TIERRA MIA, de Eduardo Rovner, con Osvaldo Santoro y Paulo Brunetti, dirección general de Oscar Barney Finn. En Teatro Andamio 90, Paraná 660, tel.43741484, Buenos Aires.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje