La Polla incendió el Teatro de Verano

Agitada noche de rocanrol

Esa sensación de atorrante casi impresentable –como señalaba un colega– del cantante de La Polla en lo que de alguna manera le otorga autenticidad y credibilidad a este proyecto tan disidente, tan de estética de choque, tan de iguales en la comunicatividad con el público.

No son guarros, pero sí pibes de la esquina ya mayorcitos de edad por cierto que siguen cantándole a los cuatro vientos su versión de la comarca y el mundo. Con textos explícitos, sin mayores sutilezas y un formato musical sin mayores variaciones arreglísticas, aunque el equipo de instrumentistas logró un gran ensamble sonoro y, si lo quisieran, podrían atreverse a más. Pero el asunto, esencialmente, reside lisa y llanamente en transformarse en voceros de una generación y referir al NoFuture, a los fascistas de este mundo, a las acrobacias del poder y del establishment. O directamente tomárselas con el clero y con una idea de Dios que no va con su credo personal.

Como prólogo al rasante show de La Polla, actuaron dos bandas locales: Navajada y la Tabaré. Los primeros dieron metafóricamente navajadas en el aire. Es una banda –como casi todas las uruguayas– que aprenden pésimamente la lección y copian gestos, modos compositivos. El resultado: la construcción de un proyecto musical sin temple ni personalidad y, en particular, sin novedades y mínimamente creativo. Para el olvido, aunque siempre habrá que otorgar un crédito: los chicos tocan rocanrol y tal vez puedan crecer en la elaboración de los textos y las melodías y entonces podamos adjetivar favorablemente. Actulmente Navajada es descartable.

Tabaré Rivero y los suyos no mejoraron demasiado las cosas. Como que el cantante y actor está buscando una idea de mestizaje sonoro que no llega a cerrar del todo. Y lo peor: la actitud de Tabaré Rivero en escena, en plan de sermón, ya parece nociva. Por supuesto que posee todo el derecho a decir lo que le venga en gana, pero se equivoca y feo. No existe el «rock estúpido», Tabaré. El rock es o no es y punto. Y por cierto, Tabaré: ¿qué problema tenés contra las hinchadas de fútbol? Seguramente muchos de los que van a la Amsterdam y a la Colombes los domingos estaban alentándote anteanoche en el Teatro de Verano. Rivero: tus intenciones suelen ser muy nobles, pero las Pascuas ya culminaron. Cómo decía Yupanqui, procura que tus palabras sean más bellas que el silencio.

El número central, por lo tanto, fue el que generó el clima de auténtica fiesta en todo el Teatro de Verano. La Polla arrancó con la emblemática «Nuestra alegre juventud» y todo el auditorio se transformó de inmediato en un coro desenfrenado, por lo que evidentemente se trató de un show puramente emocional y a la vez pasional.

El set fue espasmódico, de gran expresividad y tensión interpretativa y extraordinaria precisión entre el decir de su cantante y el staff de instrumentistas. Canciones como «Johnny» o «Txus» y especialmente.

«Ellos dicen mierda» y «Salve» fueron el condimento adecuado para que público y artistas lograran un correo de ida y vuelta verdaderamente impresionante.

Legendarios los integrantes de La Polla llegaron un tanto tarde a Uruguay, pero fue tan disfrutable su concierto que valió la pena esperar tantos años. Hay tardanzas que se justifican, y el espectáculo de La Polla ya está entre los mejores del 2000.

Nota: Al comenzar el show de La Polla se produjeron incidentes en las puertas de acceso al Teatro de Verano. Los pibes que se habían quedado afuera querían entrar o entrar. Algunos lo lograron, otros no y el clima se volvió bastante espeso. Tuvo que intervenir la Policía y hubo clima de reyerta como se informó en la edición de ayer.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje