Compactos de jazz con análisis crítico
Cada vez se escribe más sobre la música de jazz, sus intérpretes y sus discos. Ahora llega la Guía Playboy de Jazz (Emecé Editores, Buenos Aires, 386 páginas) en la que Neil Tesser recorre la historia del jazz, desde sus comienzos hasta hoy, a través de centenares de discos CD.
Su visión está claramente inclinada hacia lo ocurrido en los últimos 60 años, pues despacha en 70 páginas la rica evolución del jazz clásico de las décadas del 20 y del 30. Allí desfilan Louis Armstrong, Sidney Bechet, Duke Ellington, Jelly Roll Morton, Count Basie, Art Tatum, Lester Young, Billie Holiday y otros famosos.
El plato fuerte de esta guía comienza con la transición del Período Swing al Bebop de los años 40. Allí Tesser se detiene para explicar al detalle el porqué del cisma provocado por los jóvenes músicos negros (Charlie Parker, Dizzy Gillespie y otros) y en qué consistió el revolucionario cambio que aportaron. Tesser considera que el Cool Jazz y el Hard Bop, entre 1953 y 1965, conformaron «una era dorada» que generó «una explosión de creatividad y excelencia artística que eclipsa a todas las otras de la historia del jazz».
Su capítulo 4 analiza los discos más fermentales de ese período, incluyendo a Miles Davis, Charles Mingus, Lennie Tristano, Sonny Rollins, John Coltrane y otros. Luego dedica varias páginas para destacar la importancia del Free Jazz y sus derivaciones.
El restante 38% del libro (excepto unas páginas referentes al Neo-Bop) está largamente destinado al nacimiento y expansión de la música electrónica y de la sucesión de fusiones que mezclaron géneros y terminaron en la globalización, la llamada «world music».
Por más que Tesser la haga resaltar y quiera vincular a los nuevos artistas con el pasado del jazz, la opinión generalizada es que no debe confundirse aserrín con pan rallado. El trono del jazz circula por otros caminos y busca su propia evolución, mientras que las fusiones se diluyen con ajena intrascendencia.
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