La furia del rock vasco
Desde que dieron su puntapié inicial, puede decirse que fueron una suerte de vendaval. De corte punkie y estética de colisión, La Polla marcó líneas divisorias en el universo de la cultura rock de la península ibérica. Fue un golpe maestro con una propuesta musical febril, cortante que alcanzó en primera instancia una tribu elitista y más tarde el estrépito de una masividad que cruzó fronteras. Esto es: La Polla es algo así como un símbolo generacional de un rock disidente, de nunca transar con el sistema y en todo caso cuestionarlo en forma persistente desde su proyecto de canción. Esa situación ya emblemática es la que arrasará a toda máquina en su concierto de esta noche en el Teatro de Verano.
Como introducción al show de los vascos, actuarán dos números roqueros locales; al palco o escenario treparán dos propuestas disímiles entre sí como Navajada y la Tabaré Riverrock Band, como para que la gente caliente sus motores expresivos.
Navajada es una de las bandas de la última camada del rock uruguayo. Poseen un toque punkie en la formulación cancionística y en la actitud escénica. Ni bien ni descartable, los miembros de Navajada buscan consolidar un perfil propio, una voz personal, señales de identidad que a su vez se reflejen en el gran público. Están en la búsqueda.
En cambio los sets en vivo de Tabaré Rivero y su banda ya poseen su arco importante de fans que los siguen a todas partes. Hay un largo itinerario, varios discos, participaciones en ciclos de conciertos de sala y conciertos multitudinarios en sitios abiertos, lo que le permitirá a Tabaré Rivero establecer hoy a la noche un correo comunicativo con el público ya fluido y con mucha soltura. Hay madurez y muchas ganas de seguir andando con logros y altibajos.
Pero el número central será indudablemente el show de La Polla, quien quizá llega tarde, pero hay tardanzas que se justifican. Si bien no están en su apogeo, la actitud de revuelta, la letrística de carácter contestataria, en plena combustión, continúa vigente y el sello del modus operandi de esta banda legendaria.
Desde que salieron al ruedo en 1983 con ¿Y ahora qué? La Polla fue una propuesta incendiaria y por cierto diferente a la media del rock hispano. Discos posteriores como Salve (1984), Revolución (1985) ahondaron en una postura estilística claramente reconocible, así como en una estética desenfrenada.
Hay un avasallante disco en vivo denominado Dónde se habla, de 1988, donde se puede apreciar las potencialidades creativas y expresivas de la banda desde un directo realmente a la mandíbula. O sea un registro alive que prácticamente dictamina que La Polla es muy disfrutable y contagiante desde sus materiales grabados en estudio, pero que su asunto está en los escenarios y en la química que se funda con sus auditorios.
La banda conformada por Evaristo (voz), Abel (bajo), Sumé (guitarra), Charly (guitarra) y Fernando (batería) seguramente otorgarán en el Teatro de Verano un concierto para muchos inolvidable. No solamente porque comprobarán que se trata de una vibrante banda que vivo, como decíamos, sino porque se le cumplirá el sueño a más de una generación de receptores toparse con uno de los símbolos más entrañables de la cultura rock en español.
Bienvenidos a la furia.
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