¿ES MONOCORDE LA MUSICA EN EL PARLAMENTO?

Los acordes en la política

GUILLERMO GARAT

 

LA REPUBLICA conversó con José Mujica, senador del Encuentro Progresista, por el Movimiento de Participación Popular, con el diputado forista Washington Abdala, la diputada Margarita Percovich de la Vertiente Artiguista, el senador blanco Carlos Julio Pereyra y la diputada Glenda Rondán de la Lista 15.

Mujica: monocordia,tango, clásica

«El Pepe», dice que le gusta la música, incluso recuerda haber tomado «clases de piano y alguna otra cosita» en su infancia. Rememora que «en mi niñez más profunda había una invasión. A principios de la década del 40 aquí hubo una invasión de boogie y fox trot, ello vino a horcajadas de la propaganda de guerra en la Segunda Guerra Mundial, era algo cuasi asfixiante». En este sentido el senador encuentrista resaltó la actitud del gobierno de Juan Domingo Perón en Argentina que reglamentó la aparición de, al menos, 30% de música de la vecina orilla en sus radios.

Pero ya senador, Mujica se lamenta por «escuchar demasiado la monocorde música de los discursos del senado», pero resalta que «me gusta toda la música, cuando es buena y con algunas preferencias» por Vivaldi, Mozart, el dúo Troilo-Grela y la perdición confesada: «soy adicto a don Atahualpa Yupanqui».

Conversando sobre aquella medida de Perón que fue en gran parte la salvación del folclore, que se conoció a partir del 50, Mujica comienza a hablar de la educación auditiva y con su tono socrático dice: «No puedo entender música clásica, no puedo entender a Bach, no voy a entender a Debussy, no voy a entender una música que jamás escucho, pero al escucharla se va recreando el gusto y se va afinando, y entonces aparecen otros sabores que necesitan una tácita educación».

Sobre el rock Mujica dice que hay cosas que le gustan mucho pero dice ser poco «afecto al ruido, el bochinche, la estridencia». Para este senador el «fenómeno musical más interesante del último tiempo está alrededor de la murga y de ciertas músicas un tanto paralelas».

Ningún mito: Carlos Julio

El senador del Movimiento Nacional de Rocha, comienza la entrevista diciendo que le gusta toda la música, pero se va poniendo cada vez más exquisito hasta develar su condición de «gardeliano». No sin antes explicar su debilidad por Atahualpa Yupanqui y destacar entre los nacionales al Pepe Guerra que le resulta afable de escuchar. También dice gustar de la clásica con una cierta predilección por Beethoven.

En cuanto a su gusto por Gardel, rompe la idea popular del zorzal como mito. «Creo que Gardel, no es un mito como se dice. Gardel fue una realidad no superada, ni antes ni después de su muerte, fue un hombre con una voz privilegiada».

Sobre uno de los fenómenos que estalló en los oídos de muchos, la música tropical, Pereyra expresa que es un ritmo agradable «pero no le encuentro contenido, generalmente no tienen contenido que es lo que busco en las letras».

Rocanrol y bandoneón: Rondán

La diputada de la Lista 15 Glenda Rondán, antes que nada deja bien claro que sus gustos musicales son muy variados, así comienza hablando de los compositores nacionales que gusta escuchar, entre ellos se destacan Jaime Roos y La Otra, el grupo que integra Lea Bensanson «alumna mía de secundaria».

Pero siente especial atracción hacia el tango. Tal vez porque su padre fue quien la inició en el baile del 2 por 4. Hoy la diputada es afecta a bailar con su marido en alguna tanguería que no precisó, pero dijo que iba mucho a «Lo de Becho», una tanguería, hoy cerrada, en el Cordón. Le gusta Daniel Cortés, un cantante inactivo hoy pero que supo tocar con el maestro Federico García Vigil. Pero si de tango le preguntan se llama «gardeliana y de Discépolo por definición».

Pero dejando las cosas en claro dice: «Ahora, a mí me marca la época del rock, por la edad que tengo. Cuando yo era adolescente nació el rock para los jóvenes, para escuchar y para bailar. Salvando enormes distancias, bailar rock, bailarlo suelta y esas cosas era un poco como la irrupción del tango en los salones. A nuestros padres no le gustaba mucho que nosotros bailáramos rock. A toda esa generación mía, el rock nos marcó mucho, Elvis Presley, fue muy importante, pero nada tan importante como los Beatles para mi generación».

Destacó a Los Shakers como referentes ineludibles y muy importantes para la juventud de aquella época. Fue compañera de liceo de los Fatorusso que «fueron al liceo Rodó, para mi fue muy importante escucharlos, ya eran grandes músicos, quizás a los 13 o 14 años uno no se daba cuenta de lo que tenía enfrente», pero de todos modos ya eran disfrutables expresa Glenda.

En su casa dice que, debido a sus hijos se escuchan ritmos de las Spice Girls, las chicas británicas que dieron para hablar hace unos años, también suena en el hogar la siempre joven Madonna, gracias a un hijo mayor muy ducho con los instrumentos musicales, toda la familia escucha a los Bee Gees y a los inmortales Beatles.

Sobre la expresión popular más colorida del Uruguay, la murga dice que: «A mí las murgas no me gustan, no me gustaron nunca, es un estilo que respeto pero no me gusta».

Un soldado del jazz y del Turf

Washington Abdala, diputado por el Foro Batllista en su adolescencia escuchaba la música argentina de finales de la década del 70. Pero los tiempos cambian. «Ahora más de viejo me gusta el jazz. Hawkins, el jazz viejo también, Gillespie me gusta, todo lo que sea jazz norteamericano lo disfruto bastante».

Pero como nada es lo que parece, Abdala comenta a LA REPUBLICA que el último disco que se sentó a escuchar fue el de Turf, la banda argentina que salió a luz años atrás y que hace poco visitó Montevideo.

«Tienen dos o tres canciones que me gustan mucho, me parece que viene bien y que hay que oir ese tipo de música (…) Esos locos me parece que tienen mucha fuerza. (…) Un amigo argentino me pasó el dato, me pareció lindo y compré el disco en Musimundo -una gran disquería argentina-. Pero no te creas que tengo una gran versatilidad sobre lo que está pasando ahora, seguramante no tenga una gran noticia de todos los grupos nuevos que están boyando, porque no dispongo de tiempo como tenía cuando era joven».

A pesar del biorritmo de cada uno la música se cuela en todos lados, bares, supermercados, nos acompaña, sin darle mayor importancia. Pero cuando se escucha en otro país algo uruguayo seguramente paremos el oído. Y esto le pasó al diputado en Chile con la música tropical.

«Los productos uruguayos que se han desarrollado son increíbles, me ha llamado la atención, he estado en Chile y sentí en algún negocio música uruguaya sonando constantemente, eso te emociona mucho, pero nada más que te emociona y listo, estamos produciendo y exportando eso. No es el tipo de música que me guste, nunca me gustó la música tropical, ni cuando la cumbia de acá hace 20 años, me parecía muy rústica, ni esto tropical ahora que tiene una sonoridad que engancha, me parece que es más bien festiva, para reuniones y cumpleaños, yo no me engancho para oír nada de eso».

En cuanto a otro fenómeno masivo en Uruguay el de La Vela Puerca, Abdala expresa: «La Vela Puerca escuché y he visto algún video, es poquito lo que vi. Me parece que tienen videos interesantes, tienen una estética muy posmo -léase posmoderna-, es distinta, no me desagrada, me es interesante».

Todo en todo: Percovich

La diputada por la Vertiente Artiguista Margarita Percovich, tiene un oído muy educado, o preparado para la música. De niña se dormía escuchando conciertos de música clásica, su madre traía músicos extranjeros a tocar a Uruguay, «cuando un peso va
lía un dólar», dice, tiempos en los que salas de cine, y teatros no daban abasto para nuclear a miles de personas que las visitaban.

«Cuando empecé la adolescencia, reacción típica de los adolescentes, comencé a oír jazz, pero después me enganché con el rock, con Elvis Presley, con Johnny Ray, Las Cinco Monedas, entonces era la oveja negra de la casa porque oía ese tipo de música, también escuchaba música francesa. Me encantaba Frank Sinatra, toda esa gente que todavía, me gusta, la bossa nova sonaba mucho en ese momento.

La música culta me ayudó para aprender a escuchar buena música en cada uno de los estilos». De los autores nacionales siente especial atracción por Leo Maslíah y Fernando Cabrera. «Creo que hay dos músicos de las nuevas generaciones, Maslíah y Fernando Cabrera, son dos músicos especialmente destacables por su sensibilidad musical».

También dijo que La Vela Puerca «me parece estupenda, me gusta muchísimo», influencia que viene de la mano de sus hijas. Que la llevaron, también, a escuchar atentamente el último trabajo de Laura Canoura. «Se lo quería regalar a mis hijas y me puse a escuchar bien las letras porque además lo vi cuando lo presentó, y quería saber si las letras servían para mujeres jóvenes».

A pesar del ritmo monocorde, y del hecho que muchos políticos canten siempre el mismo verso, a veces sin sentido, a veces usado hasta el cansancio, es bueno destacar que en el Parlamento la música también vive, habrá que afinar. *

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