LA PROMESA

Descubriendo al otro

Se trata del primer largometraje de los hemanos Dardenne, quienes antes fueran documentalistas y luego ganaron la Palma de Oro en Cannes con Rosetta, su segundo largo, exhibido este año en el Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay.

La apertura a la realidad sugerida por su vocación inicial y la intención social que se expresaría plenamente en ese filme posterior están ya en esta película acerca de un joven belga que pierde el tiempo en el taller de su padre y se ocupa de una serie de servicios vinculados con los inmigrantes, desde la obtención de pasaportes y otros documentos, hasta el alquiler de piezas y eventualmente a la delación a la policía cuando las autoridades necesitan lucirse con alguna detención.

El personaje, esforzado y concienzudo, ve en los demás cosas y no personas, son (como lo ha dicho alguien) «como las bolsas transportadas por los estibadores que no ocupan un segundo en sus cabezas».

Sin embargo, el filme no es solamente la denuncia de una situación de injusticia social, la de esa inmigración tercermundista en Europa cuyos padecimientos son acaso menores que los sufridos en el lugar de origen.

El decorado realista sirve a los directores Dardenne para trazar la metáfora de un descubrimiento moral: que el Otro existe, y que es un ser humano. Ese descubrimiento se produce en la película cuando el joven protagonista descubre a una recién llegada, una mujer negra proveniente de Burkina Faso con su hija a cuestas, que llega a vivir con su marido, inquilino del padre del muchacho.

La fascinación que esa mujer ejerce sobre el personaje puede obedecer a un abanico de razones (desde la atracción sexual hasta su condición de madre), pero genera una transformación: ya no será más una mera máquina de obtener ganancia.

Los directores creen en cosas como la conciencia, la responsabilidad individual y la existencia de ciertos valores humanos básicos, y lo dicen sin editoriales, a través de un estilo sobrio y austero pero, al mismo tiempo efectivo.

Es un cine muy directo, basado en la presencia física, las miradas, los cuerpos, el dato del sufrimiento o la súbita, fugaz felicidad. Por esa vía llegan a lo que, de alguna manera, debe entenderse como un «final feliz», aunque muchos ejecutivos de Hollywood quedarían sorprendidos al enterarse. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje