Sobrevivir de la música
Algunos compositores, haciendo gala de su virtuosismo dan clases particulares, generalmente de una hora por semana, con un costo de entre $500 a $1.000, o más. Hay cientos de casos que se podrían mencionar; esta es una de las maneras, casi natural, que el músico tiene para mantenerse. Pero hay muchas otras.
LA REPUBLICA charló con cuatro músicos que explican cómo sobreviven esta crisis económica y de confianza en el músico nacional. Ellos son, Santiago Tavella, bajista del Cuarteto de Nos, Gabriel Peluffo, el cantante y frontman de la banda de rock Los Buitres, el líder histórico de Araca La Cana: Catusa Silva y el compositor Washington Carrasco.
El empleado público
Tavella ríe durante buena parte de la entrevista, dice: «Soy empleado público pero me considero bastante privilegiado porque trabajo en cuestiones específicamente artísticas, nunca estuve dedicado a la música, sino que a cuestiones que tienen que ver con lo artístico».
Santiago trabaja en la Comisión de Cultura de la Intendencia montevideana. «Me va bárbaro, organizo muestras y cosas por el estilo», comenta. Es consciente que esa tarea le permite movilizarse libremente, aunque en épocas de exposiciones deba trabajar por jornadas de hasta doce horas. Esa movilidad le permite ensayar casi a gusto.
«Antes de trabajar ahí trabajaba en el Banco Hipotecario donde tenía un horario estricto, en realidad trabajaba muchísimo menos. Tenía que cumplir 6, 7 horas, no me acuerdo cuántas eran, pero eran impresionantes las maneras que uno tenía de no hacer nada», cuenta el bajista en una carcajada interminable. En cuanto a vender canciones comerciables dice: «Si dependés de que lo que hagas tenga que vender terminás haciendo una cagada», comenta Tavella enfático.
El pediatra
Gabriel Peluffo, es cantante de Los Buitres, una banda de rock que en los últimos años viene cosechando nuevos seguidores y sigue cuidando los «viejos», aquellos que lo escuchaban en Los Estómagos, la banda que vio nacer su voz.
Los Buitres han sabido dar a luz nuevas canciones, nuevos ritmos, baladas rock. Pero todos sabemos que la música en Uruguay no es un negocio rentable para los músicos, y menos si éstos tocan punk rock. Es así que Gabriel decidió hacerse médico y se especializó en pediatría, comenzó a trabajar en 1995 como especialista.
Sobre su trabajo dice: «Primero me permite mantener a mi familia que es lo más importante, tengo una exigencia horaria importante y me quita espacio para otra actividad». Aunque los recitales de la banda son muy concurridos y viajan muy seguido al Interior Peluffo dice que las cosas están bien «pero no tan bien como uno quisiera, en cuanto a que me gustaría tener más tiempo para la música».
Se siente sumamente contento por atender a los chicos y dice sentirse bien haciéndolo. «Cuando uno atiende a un niño, en realidad, está atendiendo a toda la familia, el niño enfermo distorsiona todo, lo laboral, lo educativo».
Sobreviviente
Catusa Silva es el director de Araca La Cana, tiene 42 años con «la murga compañera». Y comenta que siempre ha tenido comercios, «desde restoranes a salones», y que hace poco tuvo que cerrar una boutique por la insostenible situación del país. Dice que ahora se mantiene «haciendo pequeñas cosas, como dijo Víctor Heredia: Sobreviviendo».
En cuanto a las complicaciones entre el trabajo, los ensayos posteriores a febrero y el mes de Momo, Catusa dice: «En el caso que sean trabajadores independientes es más fácil de manejar, en el caso que tengan patrones se van acostumbrando a que el murguista precisa determinadas horas o irse el miércoles o jueves y volver el lunes, se van adaptando a la situación; el espectáculo debe continuar, hay que buscar la forma de que sigan saliendo las cosas. Ojalá en algún momento se pueda vivir de esto, creo que tenemos derecho a hacerlo».
Música e incertidumbre
Washington Carrasco y Cristina Fernández hace más de veinte años que viven de la música. Además de los espectáculos que llevan adelante, tienen uno de los mejores estudios de grabación del Uruguay. Por «El Estudio», así se llama, han pasado varias figuras de distintos estilos del canto nacional. Washington cuenta con mucha gracia que la dictadura lo ayudó a dedicarse de lleno a la música. Trabajaba en Antel pero alguien no quiso que siguiera y lo echaron.
Cuando se le pregunta cómo hacen para vivir de lo que les gusta hacer sin ser el número uno dice: «Pienso que nosotros nunca fuimos número uno ni pensamos serlo, pero si tenemos nuestra gente que nos va a ver y aparte nos contratan para eventos, además producimos cosas para teatro y para el exterior. No es fácil, además nosotros también alternamos esta profesión con algo que es el estudio de grabación, entre las dos cosas nos arreglábamos, por lo menos hasta ahora. De ahora en más no sé, capaz que nos ves en 18 de Julio cantando por ahí», dice entre serio y bromeando el integrante del dúo que Zitarrosa no dudó en calificar como uno de los más importantes en el canto popular. *
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