Dos en el Cabildo

La chilena Teresa Gazitúa (Santiago, 1941, licencia en artes plásticas por la Universidad Católica de Chile, grabadora) desparrama en la planta baja del Cabildo de Montevideo la instalación titulada, nerudianamente, Primera música del río. Son cantos rodados y los corespondientes y las impresiones de las mismas en papel manual, suerte de grabado sacado al contacto con el soporte de piedra. El hecho es una muy conocida práctica en numerosos países (las impresiones líticas prehistóricas europeas han sido explotadas en reiteradas ocasiones) y no hay mayor novedad en su propuesta, engañosamente poética. Cuenta con un sobrio montaje y un prolijo tratamiento de los diferentes materiales, aunque no tiene ningún interés y se evade de la memoria del receptor con la misma facilidad que el agua de las manos. El cuarteto integrante del Comité de Programación de la intendencia capitalina debería vigilar con mayor atención las exposiciones que circulan en sus dominios porque el nivel descendió hasta límites alarmantes y tratar de establecer un calendario más consistente. Los sufridos contribuyentes quedarían agradecidos.

Las módicas virtudes de Gabriel Vieira (Montevideo, 1956) están en la horrorosa sala central del piso superior. Es la primera muestra que realiza con el nombre Colección particular. Es obvio que se refiere a su propias esculturas realizadas en los últimos seis años. Es autodidacta y admira a Wifredo Díaz Valdez y Claudio Silveira Silva a quienes le pide prestado muchas soluciones pero sin rozar la inventiva de esos dos maestros uruguayos. Optó por mostrar casi toda su producción sin hacer una cuidadosa selección y así se mezclan la autenticidad en el tratamiento de la madera (hay unas tablas minimalistas mal colocadas) con la trivialidad y el kitsch más elemental, mientras la piedra es sometida a ataduras con metal, la talla recrea con esfuerzoformas antropomórficas y un cierto aire de bricolage circula, pesadamente, por las restantes. Hay una voluntad de expresarse en Vieira, un hombre afable y comunicativo, pero hasta el momento la dispersión atenta contra la capacidad inventiva carente del rigor formal. El diseño del catálogo de Gustavo Wojciechowski (Maca), es un acierto. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje