SE ACERCA "HOMBRES DE NEGRO II", LA SECUELA DE UNA EXITOSA Y DESENFADADA SATIRA AL CINE DE CIENCIA FICCION

Cazadores de extraterrestres

Luego de los atentados del 11 de setiembre del año pasado que provocaron honda conmoción planetaria, resultaba naturalmente previsible que la multitudinaria legión de cinéfilos apuntaría sus baterías a los productos más liviano y menos comprometidos.

Un cabal testimonio de esta tendencia es el clamoroso éxito cosechado por «La guerra de los clones», la quinta entrega de la interminable saga cinematográfica del creativo George Lucas, que en estas vacaciones invernales se exhibe en numerosas salas de nuestro circuito cinematográfico.

El cine, denominado como séptimo arte por su excepcional capacidad para capturar la inspiración de varias disciplinas, es, obviamente, también un pasatiempo masivo.

Así lo ha interpretado siempre la fábrica de sueños de Hollywood, que, desde su fundación ha impreso a su actividad un sesgo decididamente comercial. Para esta megaindustria, que factura millones de dólares al año, la taquilla siempre prevalece sobre la calidad artística.

Sin embargo, aun en el cine comercial existe espacio para la creación y el desenfado, cuando se renuncia a todo maniqueísmo o propósito propagandístico.

Tal es el caso de «Hombres de negro», que hace cinco años conmovió a los cinéfilos de varias generaciones con una propuesta fresca y desenfadada.

Este filme, que fue valorado particularmente por sus prodigiosos efectos especiales, mixturaba la comedia con el cine de aventuras, en una alquimia esencial destinada naturalmente al pasatiempo.

El éxito de taquilla que coronó su proyección en todo el mundo, permitía ciertamente anticipar una secuela.

En efecto, la recordada superproducción, que agotó virtualmente el arsenal de recursos técnicos del cine moderno, recaudó la friolera de casi 600 millones de dólares.

Esta segunda parte retoma naturalmente las aventuras de los inefables policías intergalácticos encarnados por Tommy Lee Jones y Will Smith, cuya misión es cazar a los alienígenas mimetizados entre los habitantes de este conmovido planeta.

Para prolongar el éxito del titulo original, se logró reunir a un equipo encabezado por el director Barry Sonnenfield y a los productores Walter F. Parkes y Laurie Mac. Donald.

El guión es responsabilidad de Robert Gordon y Barry Fanaro, sobre una historia original escrita por el propio Gordon. «Hombres de negro II» se inspira, naturalmente, en la serie de comic de Malibu creada por Lowell Cunninghan.

Si trascendente es la participación de quienes se sitúan detrás de cámaras y los responsables de la historia, en este caso concreto es muy relevante la selección del personal a cargo de los efectos capaces de lograr la fantasía llevada a sus extremos más superlativos e impactantes.

En efecto, el laureado Rick Baker regresa en esta oportunidad para aportar su arte singular en la elaboración y creación del maquillaje de las criaturas extraterrestres, cuyo protagonismo en el filme es quizás aún mayor que el de los humanos.

Para esta nueva fábula de la era digital, Baker propone una exótica variedad de emigrantes intergalácticos que fueron diseñados por el equipo de los estudios Cinovation y por Industrial Ligth and Magic, con los no menos afamados Ned Gorman y John Bretón a la cabeza.

Otro de los pilares sobre los que se suele sustentar una producción cinematográfica que apunta a la seducción por medio de la fantasía son, sin dudas, los efectos visuales. Este rol, sin dudas indispensable, estuvo a cargo del también especialista Lori J. Nelson.

Este nuevo filme, de inminente estreno en nuestro país, prolonga el delirante humor de rasgos absurdos y desenfadados del título original, con el aporte de efectos especiales nacidos de una tecnología de vanguardia cada día más dominante en el cine comercial contemporáneo.

La nueva cinta modifica algunas pautas de la original, ya que el investigador encarnado por Tommy Lee Jones (Kay) se ha retirado del servicio activo de la agencia y el liderazgo ahora es asumido por el detective de de color que interpreta el inefable Will Smith (Jay).

El regreso del maestro que formó a su joven discípulo en el arte de rastrear y capturar simpáticos extraterrestres, provoca situaciones previsiblemente caóticas y no menos delirantes.

Mientras investigan un aparente caso criminal entre alienígenas, Jay descubre un diabólico plan madurado y ejecutado por Serleena (Lara Flynn Boyle), una perversa criatura que se disfraza de una modelo sexy de lencería.

Sólo hay una persona que conoce los entretelones que permitirán detener y abortar la amenaza: el ex agente Kay, que regresa a escena para cumplir su insoslayable misión.

En esta historia, la anécdota no es ciertamente lo más trascendente, sino el respeto por los códigos del cine de aventuras y la estética visual como rasgo dominante, en un tiempo histórico que reclama renovadas dosis de fantasía e inventiva.

Ello no obsta, naturalmente, la valoración de las interpretaciones protagónicas de Tommy Lee Jones y Will Smith, dos actores que han sabido cosechar elogios en el género dramático.

Estos hombres de negro que ocultan sus ojos con lentes oscuros como la noche y empuñan armas futuristas, son arquetipos de héroes que rescatan la mejor tradición del género de aventuras.

Esta nueva película preserva el espíritu de parodia de la cinta original, en la medida que propone una diversión sin subterfugios ni inconvenientes golpes bajos.

Aunque el lenguaje y la escritura del filme son directos, vale la pena detenerse en algunos personajes que reproducen rasgos grotescos y característicos de la sempiterna condición humana.

De todos modos, el gran atractivo de la película es aportado nuevamente por los excepcionales logros en materia de maquillaje y efectos visuales, que ratifican que la tecnología se ha transformado en una aliada inseparable del cine.

Las criaturas alienígenas que figuran en la agenda de estos superagentes especiales, son todo un prodigio de la técnica.

Sin embargo, su aspecto, a primera vista desagradable, no provoca reacciones de rechazo ni siquiera en los cinéfilos más pequeños.

Es que este filme descomprime inteligentemente todas las previsibles tensiones, porque es -básicamente- una comedia, en la que el drama brilla por su ausencia.

«Hombres de negro II» se sumará próximamente a una cartelera cinematográfica local sin propuestas demasiado atractivas para los adultos, pero ciertamente muy generosa con el habitualmente olvidado público menudo. *

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