Criminales en Chicago
Después de meses de expectativa se presentó a la prensa el filme Road to Perdition en Chicago, la ciudad en que está ambientado por decisión del realizador que creyó que, de este modo, respetaba acabadamente el espíritu de la historia.
La dirección de la película es de Sam Mendes, el ganador del Oscar en 2000 por Belleza Americana. Son los rascacielos, los puentes, los edificios y las calles de esta ciudad en los años treinta lo que completa las dos intensas interpretaciones de Paul Newman y Tom Hanks, que por sí solas colman las lagunas de un guión ágil, inteligente y bien escrito, pero que cedió a la exigencia de ser excesivamente previsible.
También esta vez se trata de la historia de una familia norteamericana «normal»: el padre de esta familia es en realidad un asesino al servicio de la mafia irlandesa y su jefe es Newman. Los hijos del protagonista no saben la verdad y se preguntan de qué trabaja su padre.
Una noche, uno de ellos lo seguirá a su trabajo y se transformará, sin quererlo, en el peligroso testigo de un homicidio. En fuga, padre e hijo aprenderán a conocerse y lograrán finalmente comunicarse. *
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